Capítulo 71:
Natasha salió del café sin mirar atrás, el peso de las palabras de su padre todavía retumbando en su mente. Su corazón latía con fuerza mientras caminaba hacia el auto. No sabía cómo explicarle a Charles lo que acababa de pasar, cómo sus palabras la habían herido de una manera que no podía soportar. El dolor era tan grande que le costaba respirar con normalidad. Mientras se dirigía al coche, su mente solo pensaba en su hija, en su familia, en todo lo que había logrado sin su padre, a pesar de él. Pero también sentía el vacío de no haber recibido jamás el amor ni el respeto que deseaba, aunque ya no lo necesitaba.
Al entrar al auto, miró el teléfono. Charles había llamado varias veces, preocupado. Natasha no quería que él supiera lo que había sucedido, no quería cargarlo con más problemas. Decidió contestar una sola vez.
-¿Dónde estás? -preguntó Charles al instante, con tono preocupado-. He estado llamándote. ¿Todo bien?
Natasha trató de mantener la calma, aunque su voz temblaba ligeramente.
-Estoy bien, Charles. Ya voy para allá -dijo, intentando sonar tranquila, aunque el dolor era evidente en su voz.
-¿Seguro? -insistió él, preocupado-. No me gusta que estés sola. ¿Estás cerca?
-Sí, ya voy de camino -respondió rápidamente, tratando de cerrar la conversación sin preocuparlo más.
Colgó y suspiró profundamente. Sabía que Charles, al igual que Max, no entendería por qué había tenido que enfrentarse a su padre, ni cómo las palabras de ese hombre aún podían afectarla. Pero no quería arruinar el buen momento que estaban viviendo, así que prefería guardar ese dolor para sí misma.
Cuando llegó al paddock, la escena estaba llena de actividad. Los pilotos y sus equipos se preparaban para la carrera. Max estaba conversando con Checo, mientras Charles estaba cerca de algunos otros miembros del equipo. Natasha se acercó lentamente, sintiendo cómo su pecho se apretaba por el peso de la situación. Necesitaba ver a su hija, necesitaba sentir su abrazo.
Katherine, al ver a su mamá, dejó de jugar y corrió hacia ella con una sonrisa radiante. Sus pequeños pies golpeaban el pavimento mientras gritaba "¡Mamá!" con alegría. Natasha la levantó en brazos con un suspiro de alivio, sintiendo cómo el calor de su hija la llenaba de consuelo.
Natasha la abrazó con fuerza, intentando ocultar su tristeza. La niña era su mundo, su razón para seguir adelante.
Max, que había notado la actitud de Natasha al llegar, la observó en silencio desde lejos. Algo en su mirada le decía que algo no estaba bien. A pesar de que ella intentó esconderlo, Max pudo ver que su hermana llevaba una carga emocional mucho más pesada de lo que quería mostrar.
Charles también notó la forma en que Natasha había llegado, el silencio que rodeaba su presencia. Normalmente, ella tenía una sonrisa radiante, una actitud tranquila, pero ahora se veía distante, perdida en sus pensamientos. El hecho de que Katherine fuera la única que la había recibido con tanta alegría no pasó desapercibido para él.
-¿Todo bien? -preguntó Charles, acercándose a Natasha, con preocupación evidente en su rostro-. ¿Por qué llegaste tan tarde?
Natasha lo miró, forzando una sonrisa, pero sus ojos delataban la tormenta interna que estaba viviendo. No quería hablar de su padre, no quería compartir el peso de esa conversación con él, no ahora, no en este momento.
-Sí, solo... tuve que hacer algo -respondió, desviando la mirada mientras acariciaba el cabello de Katherine-. Ya sabes, cosas de familia. Pero estoy bien. De verdad, Charles.
Max no podía dejar de observar la escena, captando cada detalle en el rostro de su hermana. No era como ella. Algo no cuadraba, y él lo sabía. Se acercó a ellos, con una ligera sonrisa que no lograba esconder su preocupación.
-¿Qué pasa, Natasha? Te noto rara -preguntó Max con suavidad, mirando a su hermana con una mezcla de cuidado y desconfianza. Sabía que algo la afectaba, pero no quería presionarla.
Natasha, al escuchar a Max, sintió una punzada de dolor. No quería que él se preocupara más de lo necesario. Sabía que lo hacía por cariño, pero no estaba lista para compartir lo sucedido con él. Al menos no en ese momento.
-Estoy bien, Max -respondió rápidamente, sin mirar directamente a su hermano-. Solo estoy cansada, nada más.
Charles miró a Max y luego a Natasha, sin estar completamente convencido. Podía notar cómo la distancia entre ellos se había ampliado en ese momento. No era la misma Natasha de siempre. Algo le ocurría, pero no quería presionarla. Sabía que si no quería hablar de eso, era mejor esperar hasta que ella estuviera lista.
-Si necesitas hablar, sabes que estoy aquí -le dijo Charles, suavemente, mientras tomaba la mano de Natasha-. No tienes que esconder nada de mí.
Natasha solo asintió, forzando una sonrisa que no llegaba a sus ojos. Mientras todos se preparaban para la carrera, ella trató de concentrarse en el momento, en su hija, en su familia. Aunque por dentro todo estaba oscuro, algo dentro de ella le decía que, a pesar de la tormenta, lo único que necesitaba era estar con los suyos.
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CORAZONES EN LA PISTA
Teen FictionEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
