el silencio de natasha

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Capítulo 26:




Las noticias no dejaban de hablar del mismo tema: Charles Leclerc y Natasha Verstappen. Cada canal, cada página de internet, tenía en primer plano las fotos de Charles y Alexandra, y la pregunta era siempre la misma: ¿Quién estaba realmente en el corazón del piloto? La gente no podía dejar de especular, y las palabras de los periodistas se transformaban en un eco constante en la mente de Natasha.

La joven había pasado todo el día en su habitación, alejada de todo, con la televisión apagada y el teléfono guardado lejos de su alcance. Sentada en el borde de la cama, su mente giraba en círculos. Las fotos que había visto con los periodistas seguían grabadas en su mente, y aunque trataba de recordar las palabras de Franco, el miedo y la inseguridad seguían ahogándola.

Charles la había llamado varias veces, y Max también. Ambos intentaban comunicarse con ella, pero Natasha simplemente no podía darles una respuesta. Necesitaba estar sola, pensar, procesar lo que estaba sintiendo. No quería enfrentarse a la realidad ni hablar con nadie sobre lo que estaba pasando. Pero, como siempre, Max no la dejaría sola por mucho tiempo.

-¡Natasha! ¡Abre la puerta! -gritó Max desde el otro lado, su voz llena de preocupación.

Natasha se quedó inmóvil, mirando la puerta como si no pudiera moverse. No quería enfrentarse a su hermano, ni a Charles, ni a nadie. ¿Qué iba a decirles? ¿Que estaba insegura? ¿Que las fotos le habían sembrado una duda en el corazón? Ella misma no entendía por qué su mente estaba siendo arrasada por esas emociones. Sabía que Charles la quería, pero las imágenes de él y Alexandra seguían rondando en su mente como un peso imposible de quitar.

Max no dejó de insistir, y finalmente, después de varios minutos, Natasha escuchó cómo la puerta comenzó a moverse lentamente. La cerradura giró, y la puerta se abrió. Max apareció en el umbral, con el rostro lleno de preocupación.

-¿Natasha, qué está pasando? -preguntó, sin moverse de donde estaba. No quería presionarla, pero sabía que algo no estaba bien.

Ella no respondió de inmediato, pero lo miró, sus ojos llenos de incertidumbre. A pesar de que quería que su hermano la comprendiera, no sabía por dónde empezar. Las palabras se atascaban en su garganta.

Max caminó hacia ella y se sentó junto a ella en la cama, poniendo una mano sobre su hombro, buscando consolarla.

-No tienes que hablar si no quieres, pero... -Max hizo una pausa, observando cómo Natasha evitaba su mirada. -Lo que esté pasando, lo vas a superar. Siempre lo hacemos, ¿verdad?

Natasha suspiró, sintiendo cómo el peso de la situación caía sobre ella. Siempre lo hacemos. La frase de su hermano resonó en su mente, como un recordatorio de lo que había logrado superar con él. Pero este era un problema diferente. Su corazón estaba en juego, y no sabía cómo defenderlo.

-No sé qué pensar... -murmuró, finalmente rompiendo el silencio. -Estas fotos, Max... Me hacen dudar. Todo esto, las preguntas, el pasado... ¿Realmente puedo confiar en lo que tengo con Charles?

Max la miró con una expresión de comprensión. Él conocía el dolor de las dudas, de los fantasmas del pasado que regresaban para atormentar el presente. Pero, a diferencia de Natasha, él tenía una visión más clara de lo que estaba pasando.

-Escucha, no dejes que esos rumores te nublen. Yo sé que Charles te ama. Lo vi en sus ojos, en la forma en que te mira. Esas fotos... son del pasado. Son cosas que ya no tienen que ver con ustedes. Tú sabes que lo que tienen es real. No te dejes llevar por lo que los demás piensan o por lo que la gente quiere que creas.

Natasha lo miró, sintiendo algo de consuelo en sus palabras, pero aún no completamente convencida.

Max, viendo la incertidumbre en su rostro, se levantó y salió de la habitación sin decir una palabra más. Natasha volvió a quedarse sola, con la sensación de que el tiempo se le escapaba de las manos. Después de unos minutos, su teléfono sonó nuevamente. Era Charles. Miró la pantalla, con el corazón acelerado, pero no contestó. ¿Y si tiene razón? ¿Y si estas fotos realmente significan algo? La duda seguía siendo una presencia constante.

Sin embargo, al poco tiempo, el teléfono dejó de sonar, y en su lugar, una notificación apareció en la pantalla. "Charles Leclerc ha dejado un mensaje".

Natasha tragó saliva y, con una mano temblorosa, tocó la pantalla. El mensaje de Charles decía:

"Natasha, sé que debes estar pasando por un momento difícil. Entiendo por qué las fotos te afectan, pero quiero que sepas algo muy claro. No tienes que preocuparte. Lo que pasó con Alexandra es historia. Lo que tenemos tú y yo es lo que realmente importa. No importa lo que digan o las fotos que saquen. Yo te quiero, y eso es lo único que importa."

Natasha respiró hondo, con la emoción apoderándose de su pecho. El mensaje de Charles la tocó profundamente. Sus palabras, sinceras y llenas de amor, lograron calmar un poco las tormentas en su mente. Sabía que estaba haciendo lo correcto al confiar en él, pero también era consciente de que los rumores y las dudas seguirían acechando.

En ese momento, la puerta de la habitación se abrió nuevamente. Max entró sin hacer ruido, mirándola con una mezcla de preocupación y comprensión.

-¿Todo bien? -preguntó en voz baja, al ver que Natasha no contestaba a las llamadas de Charles.

Natasha lo miró, con los ojos un poco más tranquilos que antes, y asintió.

-Sí, todo está bien. Solo... necesito tiempo para procesar todo esto -respondió, con un suspiro de alivio.

Max la abrazó, sintiendo que todo comenzaba a volver a su curso. Pero la incertidumbre aún seguía presente, y sabía que este no sería el último obstáculo que Natasha tendría que enfrentar.

La carrera se acercaba, y con ella, nuevas pruebas que pondrían a prueba no solo su relación con Charles, sino también la fortaleza en su confianza

CORAZONES EN LA PISTA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora