Capítulo 98:
Pasaron los años, y Katherine con 19 años y Alexander con 18 se habían convertido en jóvenes adultos llenos de sueños, pero con una relación muy cercana y especial con su familia. Aunque ambos disfrutaban de su independencia, había una constante: tanto Max como Charles seguían siendo sobreprotectores, especialmente con Katherine. Ambos, tío y padre, eran muy celosos con ella, pero de una forma amorosa, asegurándose de que nadie la lastimara.
Sin embargo, si bien Katherine recibía la mayor parte de la atención protectora, Alexander también tenía una fuerte conexión con su madre Natasha, aunque con una dinámica algo diferente. Desde muy joven, Alexander había sido muy consciente de la relación de su madre con los hombres que se acercaban, y, aunque era mucho más tranquilo que su madre y su hermana, a veces no podía evitar mostrar signos de celos, especialmente cuando veía que otro hombre se acercaba a Natasha.
Una tarde, mientras estaban en casa, Alexander y Natasha estaban en la sala, y Max y Charles conversaban en la cocina, cuando un viejo amigo de Natasha la llamo ella se reía mucho Alexander, al notar la cercanía de ese hombre con su madre, frunció el ceño y se cruzó de brazos, observando cada movimiento.
-Mamá, ¿quién es ese? -preguntó, sin poder ocultar el tono de celos en su voz.
Natasha, que notó el cambio en su hijo, sonrió y se acercó a él, tocándole el brazo con suavidad. -Es solo un amigo Alex. No tienes que preocuparte.
Alexander no estaba tan convencido. -No me gusta que hables mucho con otros hombres mamá.
Natasha lo miró con cariño, pero también con una pequeña sonrisa divertida.
-Alex, ya no soy una niña. Sé cómo manejar esas cosas. No es necesario que me protejas.
-No es eso, mamá, es solo que... -Alexander dudó un poco, pero luego suspiró. -Solo quiero que estés bien. Ya sabes lo que te pasó en el pasado, y no quiero que te lastimen otra vez.
Natasha lo abrazó con ternura.
-Lo sé, hijo, y te agradezco que te preocupes. Pero también necesito que confíes en mí. No todo el mundo va a hacerme daño, además yo tengo a tu padre que lo amo mucho.
Sin embargo, el instinto de protección de Alexander seguía ahí, y aunque trataba de controlarlo, a veces sus celos salían a la superficie, especialmente cuando veía que otros hombres se acercaban a su madre de manera inapropiada. A veces, se encontraba mirándolos con una mezcla de desconfianza y celos, y era obvio que no quería que Natasha tuviera que enfrentar otra decepción.
Max, que siempre había sido consciente de las actitudes protectoras de Alexander, observaba en silencio desde la cocina. Él había sido igual de celoso con Natasha cuando eran jóvenes, y ahora veía a su sobrino actuar de la misma manera. Aunque a veces le parecía un tanto excesivo, Max entendía lo que sentía. Se acercó a Alexander en un momento en que estaban solos.
-Oye, Alex, sé lo que piensas, pero tienes que aprender a confiar en tu madre.
Alexander lo miró con una ligera sonrisa. -Lo sé, tío. Solo quiero asegurarme de que mamá esté bien.
Max asintió, colocando una mano sobre su hombro.
-Lo sé, muchacho, lo sé. Pero ella es fuerte, y con nosotros cerca, no tiene que temer nada.
Charles, escuchando desde la cocina, también se unió a la conversación.
-Es natural que te preocupe, Alexander, pero tienes que darle a tu madre el espacio para tomar sus propias decisiones. Al final, ella siempre estará bien y además me tiene a mi su esposo y a su hermano y tú tienes que estar listo para apoyarla, no solo protegerla.
A pesar de las palabras de sus tíos, Alexander, al igual que su madre, era un joven con un gran corazón protector. Aunque sabía que su madre podía cuidarse sola, no podía evitar sentirse celoso de vez en cuando, especialmente cuando veía que otro hombre se acercaba demasiado. Pero también comprendía que debía dar ese espacio, que las relaciones de su madre no eran como las de cuando eran niños, y que lo que más importaba era el amor y el respeto que compartían como familia.
Mientras tanto, Katherine seguía siendo la hija consentida por sus dos padres y su tío, pero también notaba los celos de Alexander hacia su madre, lo que le causaba gracia. Sin embargo, sentía una profunda admiración por él, sabiendo que, aunque a veces sus celos parecieran excesivos, en el fondo solo buscaba protegerla.
En una noche tranquila, cuando la familia estaba reunida en la sala después de la cena, Katherine se sentó junto a su hermano y, con una sonrisa juguetona, le dijo:
-¿Sabías que mamá podría salir con quien quiera, verdad? Aunque tú no quieras.
Alexander, mirándola fijamente, sonrió. -Lo sé, pero tengo que asegurarme de que nadie la lastime.
Katherine se rió y le dio un golpe suave en el brazo. - pero tienes que dejarla vivir un poco.
Max, que estaba cerca, intervino, sin poder evitar reír.
-Ya veo que ambos son igual de protectores. La verdad, no sé si eso es bueno o malo, pero Natasha siempre ha sido una mujer fuerte.
Charles asintió.
-Lo que sea que pase, lo haremos como familia, juntos. Siempre estaremos ahí, cada uno a su manera.
Con esas palabras, el ambiente en la casa se relajó, y la familia compartió una noche más llena de risas y cariño, sabiendo que, aunque la sobreprotección de Max, Charles y Alexander seguía presente, también había un profundo amor que los mantenía unidos. Al final, lo más importante para todos era que Natasha, Katherine y Alexander pudieran vivir felices, con el apoyo incondicional de los que más los querían.
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CORAZONES EN LA PISTA
Teen FictionEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
