las vegas

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Capítulo 74:

Unos días después del picnic, Natasha comenzó a sentirse más estable emocionalmente, aunque las palabras de su padre aún aparecían en su mente de vez en cuando. Sabía que el amor de Charles y de Max le daba la fortaleza para seguir adelante, pero también comprendía que aún quedaban heridas abiertas que no sanarían de un día para otro.

La mañana del sábado, mientras desayunaban en su casa, Charles le pasó una pequeña caja a Natasha. Ella lo miró, sorprendida, y luego levantó una ceja en un gesto divertido.

-¿Y esto? -preguntó, con una sonrisa curiosa.

-Es algo especial que Max y yo planeamos juntos -respondió Charles-. Queríamos darte algo que simbolizara todo lo que hemos vivido y lo que somos como familia.

Natasha abrió la caja y encontró un delicado collar con un colgante en forma de árbol, que tenía tres pequeñas piedras, cada una representando a los tres: ella, Charles y Katherine. Se le llenaron los ojos de lágrimas y, sin decir nada, los abrazó a ambos.

-Es hermoso -susurró, sintiendo una mezcla de gratitud y felicidad-. Gracias, en serio. Esto significa mucho para mí.

Charles le acarició la espalda y Max sonrió.

-Sabemos que, después de todo lo que ha pasado, te ha costado encontrar paz -dijo Max-. Pero cada vez que te sientas débil o necesites un recordatorio de quién eres, míralo y recuerda que nunca estás sola.

Natasha asintió, conmovida. Sabía que lo que realmente importaba era la familia que estaba construyendo y el amor que le daban cada día. Sentía que, aunque la sombra de su padre intentara alcanzarla, siempre tendría un refugio en los brazos de Charles y Max.

Esa tarde, decidieron salir a pasear por la ciudad y visitar un lugar especial: un taller de cerámica donde Natasha había querido ir hacía tiempo. Allí, los tres se pusieron manos a la obra, creando piezas divertidas mientras Katherine reía y se sorprendía con las formas que salían de sus manos.

En un momento, mientras Natasha moldeaba el barro, Charles se acercó a ella y le susurró:

-Nuestra vida es como este barro. A veces es difícil, y puede parecer que no tiene forma, pero juntos podemos darle la forma que queramos.

Natasha sonrió, mirando su creación: un pequeño plato con la inscripción "Familia" en el borde. Satisfecha con el resultado, supo que esa palabra ahora tenía un significado más profundo para ella.

Al caer la tarde, regresaron a casa con las piezas que habían hecho y una sensación de unión más fuerte que nunca. Natasha sabía que, aunque quedaran obstáculos por delante, tenía el amor de su familia para moldear su vida a su manera y superar cualquier reto que viniera.

La semana de la carrera en Las Vegas había llegado, y el ambiente era eléctrico. Las luces de la ciudad, el bullicio de los fanáticos y la emoción de la pista transformaban cada rincón en un espectáculo vibrante. Natasha, acompañada de Katherine, llegó al circuito con una mezcla de nervios y emoción. Sabía que tanto Max como Charles tenían grandes expectativas para esta carrera, y ella no quería perderse ni un momento.

Desde el paddock, Natasha observaba cómo Max y Charles preparaban los últimos detalles en sus respectivos garajes. Ambos estaban concentrados y enérgicos, listos para enfrentar la competencia. Además de ellos, otros pilotos amigos, como Pierre y Lando, se acercaban a saludarlos, intercambiando bromas y palabras de ánimo.

Mientras observaba a su esposo y a su hermano, Natasha sintió una mezcla de orgullo y amor. Aunque sabía lo exigente que era este deporte, también comprendía lo mucho que significaba para ellos. Charles, al notar que Natasha lo miraba, se acercó y le dio un beso en la frente.

-Sé que te preocupas, pero esta carrera será especial -le dijo, con una sonrisa confiada-. No te preocupes, prometo que daré lo mejor de mí.

Natasha le sonrió, sosteniendo a Katherine en brazos. Max, que había estado escuchando, se unió a la conversación con su típico tono bromista.

-Vamos, Charles, no te pongas sentimental. Esta es la carrera que nos pertenece a los Verstappen, ¿no es así, Natasha? -dijo, guiñándole el ojo a su hermana.

Natasha se rió, aliviada por el humor de su hermano. Sabía que Max y Charles tenían una relación competitiva, pero también respetuosa, y siempre se apoyaban, incluso en la pista. Sin embargo, ambos sabían que esta carrera no sería fácil. Las Vegas era un circuito nuevo y retador, y la presión estaba en su punto máximo.

Durante las vueltas de clasificación, Natasha miraba cada movimiento desde el garaje, nerviosa pero llena de emoción. Katherine estaba en sus brazos, observando con ojos curiosos las pantallas y los sonidos que la rodeaban. En el fondo, podía escuchar las conversaciones técnicas y las estrategias de equipo, todo mezclado con el sonido ensordecedor de los motores.

Finalmente, la clasificación terminó, y ambos, Max y Charles, lograron posiciones destacadas en la parrilla de salida. Cuando volvieron al garaje, Natasha los recibió con una sonrisa orgullosa.

-Hicieron un gran trabajo -les dijo, abrazándolos a ambos-. Ahora solo queda la carrera. No importa el resultado, siempre serán mis campeones.

Charles le sonrió y besó la mano de Natasha, mientras Max, con una sonrisa confiada, prometió que no solo estarían en el podio, sino que sería una de las mejores carreras de la temporada.

El día de la carrera llegó, y el ambiente era aún más vibrante. Las luces de Las Vegas iluminaban la noche, y el circuito brillaba con intensidad. Natasha, junto a otros familiares y amigos de los pilotos, ocupaba su lugar en la zona VIP, con Katherine en su regazo, lista para ver a su esposo y a su hermano competir.

Cuando la bandera verde ondeó, los autos salieron disparados, y el sonido de los motores resonó en toda la ciudad. Natasha observaba cada vuelta con el corazón latiendo rápido, siguiendo a Charles y a Max en sus respectivas posiciones, que luchaban por cada centímetro en la pista. La emoción y el suspense hacían que cada segundo se sintiera eterno.

Al final de una carrera intensa y llena de adelantamientos, Charles y Max lograron cruzar la línea de meta entre los primeros lugares. Natasha estalló en aplausos y gritos de alegría mientras abrazaba a Katherine, quien reía emocionada sin entender del todo lo que sucedía.

Después de la ceremonia del podio, donde Charles y Max compartieron un momento de celebración, Natasha fue al garaje para felicitarlos. Al verla, ambos la recibieron con sonrisas de triunfo.

-Sabía que lo lograrían -dijo Natasha, abrazándolos con fuerza-. Estoy tan orgullosa de ustedes.

Charles y Max se miraron, satisfechos con el logro compartido. Esa noche, la victoria se sintió aún más especial, no solo por el triunfo en Las Vegas, sino porque Natasha, Katherine y ellos estaban juntos, celebrando como una familia unida.



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