Capítulo 78:
Con el tiempo, Natasha comenzó a sentir cómo su embarazo avanzaba rápidamente. Los preparativos en casa se intensificaban, y Charles no dejaba pasar un solo detalle, asegurándose de que todo estuviera perfecto para la llegada del bebé. Mientras tanto, Katherine ayudaba a su manera, seleccionando juguetes y eligiendo colores para decorar el cuarto, llena de entusiasmo por la llegada de su futuro hermano o hermana.
Una noche, mientras Natasha preparaba la cena, Max entró a la cocina y, al verla tan concentrada, sonrió.
-¿Cómo va la chef de la familia? -bromeó, asomándose para ver qué preparaba.
Natasha rió, relajada.
-Intento hacer algo nutritivo. Con este bebé ya me siento agotada todo el tiempo, y aún falta tanto.
Max asintió, tomando una silla y mirándola con atención.
-Se nota que es una etapa difícil, Nat. Pero te veo tan feliz, a pesar de todo. Estás logrando lo que siempre soñaste.
Natasha lo miró con una sonrisa agradecida.
-Sí, Max. No voy a decir que es fácil, pero creo que al final, cada sacrificio y cada esfuerzo valen la pena. Tener a Charles, a Katherine y a este bebé en camino... Todo hace que lo demás se sienta pequeño.
Max la observó en silencio, sintiéndose genuinamente orgulloso de su hermana. Después de todo lo que ambos habían pasado, verla rodeada de amor y construyendo su propia familia era el mayor consuelo.
-Y yo estaré aquí para ayudarte en lo que necesites, Nat. Ya sabes que puedes contar conmigo, como siempre.
Natasha dejó lo que estaba haciendo y lo abrazó con fuerza, sintiendo la conexión y el cariño incondicional que siempre habían compartido.
-Gracias, Max. No sabes cuánto significa tenerte aquí.
Esa noche, la familia cenó unida, en una atmósfera de amor y paz que se sentía casi palpable. Natasha miró a Charles, a Max, y a Katherine, y comprendió que, a pesar de los desafíos que todavía podían surgir, nunca había estado tan segura de su felicidad. Con una familia unida y llena de amor, Natasha sabía que siempre estarían bien.
El día del entrenamiento estaba en su apogeo. Natasha llegó al circuito con Katherine de la mano y su vientre notablemente redondeado. Observaba orgullosa desde la barrera a Charles y a Max, concentrados y listos para salir a la pista. La emoción de ver a su esposo y su hermano compartiendo esta pasión la llenaba de orgullo y alegría.
Mientras Katherine observaba con entusiasmo los autos que pasaban a toda velocidad, Natasha sintió una presencia a su lado. Al voltear, se encontró con Franco Colapinto.
-¡Franco! -saludó Natasha con una sonrisa, genuinamente feliz de verlo.
Franco le devolvió la sonrisa, mirándola con calidez.
-Natasha, me alegra verte tan feliz -dijo él, haciendo una pausa-. Aunque no haya sido conmigo, quiero que sepas que siempre puedes contar conmigo. Eres una de las personas más importantes para mí.
Natasha lo miró con aprecio, sintiendo el peso de sus palabras y la sinceridad en su mirada.
-Gracias, Franco. Eso significa mucho para mí. Sé que nuestra amistad ha sido especial desde siempre, y que puedo contar contigo en cualquier momento.
Franco asintió, contento de ver a Natasha tan plena y rodeada de amor. Observó a Katherine, quien les sonreía y saludaba tímidamente, y luego a Natasha, consciente de lo afortunada que era.
-Tienes una hermosa familia, Nat. Y te lo mereces.
-Gracias, Franco. La verdad es que no sé qué haría sin ellos... y sin amigos como tú -respondió ella, tocándose el vientre con cariño.
Franco le dio una palmadita en el hombro, y luego miraron juntos hacia la pista, donde Charles y Max se preparaban para otra vuelta. En ese instante, Natasha supo que, aunque la vida había tomado giros inesperados, estaba rodeada de personas que la apoyaban y compartían su felicidad.
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CORAZONES EN LA PISTA
Fiksyen RemajaEn el apasionante mundo de la Fórmula 1, donde cada segundo cuenta y la velocidad lo es todo, Natasha Verstappen regresa tras años de ausencia para reencontrarse con su hermano, Max Verstappen. Pero su regreso al paddock no es solo por nostalgia; Na...
