47 HERENCIA
Marta de la Reina.
Aquella noche, tras el día más extraño y desconcertante que había vivido en mucho tiempo, me encontré sola en mi habitación, sentada frente a una hoja en blanco. La luz tenue de la lámpara de escritorio bañaba el papel con un resplandor cálido, pero no lograba disipar el frío que sentía en mi interior. Había sido un día largo, lleno de descubrimientos que me habían dejado con una sensación de vulnerabilidad y desconfianza que no podía sacudirme. Sin embargo, en ese momento, lo único que quería era cumplir con lo que había prometido, al menos en silencio, aunque fuera para mí misma: escribirle una carta a Fina.
Julia, mi pequeña sobrina, había sido la chispa que me impulsó a hacerlo. Había algo en su curiosidad infantil, en su forma de mirar el mundo con una inocencia que yo había perdido hace mucho tiempo, que me hacía sentir que todavía quedaba algo bueno en este caos que ahora era mi vida. Esa noche me tomé la libertad de acompañarla a dormir, y darle las buenas noches, como si se tratara de un ritual cotidiano. Y regresé a mi habitación con un propósito claro.
Pero sentarme frente a esa hoja en blanco resultó ser un desafío mucho mayor de lo que imaginé. El día había dejado cicatrices invisibles en mí. Recordar a Teresa, de pie en mi habitación, revisando la carpeta de documentos de Jaime enviada por orden de mi padre, me llenaba de un malestar que no lograba disipar. Esa traición silenciosa, esa intromisión en algo tan personal, me hizo sentir expuesta, como si todo a mi alrededor estuviera desmoronándose sin que pudiera detenerlo. Intentar recuperar la normalidad visitando la fábrica había sido un esfuerzo inútil. Aunque permanecí allí un par de horas, supervisando la tienda y saludando a los empleados, mi mente estaba en otra parte. Al regresar a casa, ese malestar había crecido como una sombra que no podía apartar.
Ahora, frente al papel, con el bolígrafo en la mano, me sentía completamente desarmada. Miraba la hoja vacía, esperando que las palabras surgieran, pero mi mente estaba atrapada en un caos de emociones: tristeza, nostalgia, ira, y, sobre todo, ese vacío profundo que parecía consumirlo todo. Pasaron minutos, luego horas. El reloj en la pared marcaba el paso del tiempo con su incesante tic—tac, pero yo permanecía inmóvil, como si cada segundo se alargara en una eternidad.
Finalmente, con un esfuerzo casi sobrehumano, escribí las primeras palabras: "Querida Fina, mi ángel." Apenas las tracé, las lágrimas comenzaron a brotar sin control, empañando mi vista y manchando el papel con pequeñas gotas. No intenté detenerlas; dejé que fluyeran, como si fueran una liberación necesaria.
Busqué algo que sabía que me ayudaría a continuar. Abrí el cajón de mi mesilla y saqué mi cartera. Allí, guardada con cuidado, estaba su pequeña fotografía, la única que tenía. Su sonrisa, ligera pero cálida, iluminaba su rostro, y su cabello caía en desorden sobre sus hombros. La sostuve entre mis manos durante un largo momento, como si al mirarla pudiera sentir su presencia, aunque solo fuera por un instante, y llegué incluso a besarla, como si ese simple gesto pudiera llenar todo el vacío que me había dejado.
Coloqué la fotografía junto al papel, y fue entonces cuando las palabras comenzaron a fluir.
20 de julio de 1958
Querida Fina, mi ángel:
Han pasado apenas cinco días desde que te marchaste, pero cada uno de ellos ha sido una eternidad para mí. No sé cómo explicarlo, porque parece absurdo que en tan poco tiempo una pueda sentir tanto vacío, pero es así. Me despierto y, por un momento, creo que todo ha sido un mal sueño, que estás aquí conmigo, que puedo buscarte en la casa, que puedo bajar cada noche cuando todos duermen y verte ahí, en la habitación, esperándome. Pero entonces recuerdo la realidad, y esa sensación de vacío regresa, más fuerte que antes.

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CRU2SH
Science FictionMarta, una mujer de 1958, y Fina, una chica de 2024, se encuentran inesperadamente en el presente debido a un inexplicable viaje en el tiempo. A pesar de venir de épocas tan diferentes, sus caminos se cruzan en un mundo contemporáneo que les resulta...