Semanas después.
Habían pasado varias semanas de la ultima ves que lo vi, ultimamente casi no he utilizado mi celular solo para cosas importntes o llamadas que he tenido. He mejorado bastante mi salud fisica, mejoro mi condicion gracias al baile y al ejercicio. He notado bastantes cambios, la grasa extra se ha ido poco a poco y la gente a mi alrededor me lo ha echo saber el cambio de peso de un momento a otro.
Tenia mi rutina establecida, a las 6 de la mañana iba a gym, una hora y media me arreglaba, y camno al trabajo. Para las 4 habia cambio de personal y 4:20 estaba en clases de danza. No tena tanto tiempo en pensar en el.
Pero ahora estaba en un dilema, pasado mañana tenia la final, me habían invitado y no sabía el si ir o no.
—Naylen, tu teléfono. Te están llamando.
—Ha si, déjame contesto—digo tomando mi celular.
—No me puedes fallar, Naylen te necesitamos—escucho la voz de Vigon.
—Vigon, yo no sé si—digo pero no me deja continuar.
—Por favor, es más si quieres yo mismo voy por ti hasta allá. Pero tienes que venir.
Hubo un silencio pensando en si sería buena idea el ir, se que no es solo el y que están mis amigos, pero todo me recordaba a el y nuestros amigos en común. No sé si soportaría ver a el con esa chica.
—¿Naylen, estás ahí?.
—Ah si, aquí sigo—digo contestando.
—¿Que dices? ¿Vienes al partido?—pregunta—Por los buenos amigos.
—Por los buenos amigos, ahí estaré Vigon—digo soltando un suspiró y escucho como el celebra.
—Te quiero mi preciosa, mañana iré por ti para que no pagues boleto de camión.
—Esta bien, estaré esperándote—digo para finalmente colgar.
Horas después.
8:30 pm.
Narrador Omnisciente.
Naylen ató sus zapatillas con más fuerza de la necesaria. Afuera, el viento sacudía las ramas de los árboles y el cielo se teñía de un gris amenazante. Sabía que en cualquier momento comenzaría a llover, pero no le importaba. Lo necesitaba. Necesitaba correr, escapar, dejar atrás el peso que llevaba en el pecho desde hacía semanas.
Echó un vistazo al reloj: 8:30 p.m. Suspiró hondo y salió.
El aire fresco golpeó su rostro, helándole la piel, pero eso no la detuvo. Comenzó a trotar por la acera mojada, sintiendo la tensión en sus músculos y el latido acelerado de su corazón. Al principio, el ritmo de su respiración se mantenía estable, pero su mente… su mente era un torbellino imparable.
Sebastián.
Su nombre retumbó en su cabeza como un eco maldito. Podía ver su sonrisa, su mirada, recordar cómo la hacía sentir segura, especial… única. Y ahora todo eso se había convertido en una mentira. Un engaño que la destrozó desde dentro.
Apretó los puños mientras aceleraba el paso.
La lluvia comenzó con una llovizna ligera, pero pronto se convirtió en un aguacero. Las gotas caían pesadas, resbalando por su rostro, mezclándose con sus lágrimas que fluían sin control. Intentó ignorarlas, enfocarse en el camino, en el sonido de sus pasos golpeando el pavimento mojado.
“No llores, Naylen. Sé fuerte.”
Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo dejar de sentir ese vacío dentro de su pecho? No era solo tristeza, era rabia, impotencia… dolor.
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Die For You 2
RomanceAlguna ves se han enamorado de alguien mayor que ustedes, pues esta es mi situación estaba completamente loca por Córdova. Me encanta cuando me dices Córdova. Ami me encantas tu. Eres tan ardiente.
