CAPITULO 100

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CAMILA

El sonido de las llaves golpeando la cerradura me hizo saltar del sofá. No me lo esperaba, dijo llegaría hasta dentro de un par de horas. Apenas iba a salir hacia el aeropuerto a buscarla, como habíamos acordado. Aunque sabía que era ella. Mi corazón dio un vuelco y una mezcla de alivio y sorpresa me llenó. Aun así, no pude evitar contener la respiración unos segundos, como si anticipar su presencia pudiera calmar la mezcla de cansancio y ansiedad que llevaba encima.

La puerta se abrió y Lauren apareció, mi Lauren, con la chaqueta todavía colgada del brazo, el cabello un poco despeinado y una sonrisa cansada que no lograba ocultar del todo, se notaba en ella el cansancio de un vuelo transatlántico marcado en la curva de sus hombros, en el brillo de sus ojos. Pero esos ojos también estaban hambrientos de mí, y en un instante toda mi tensión se volvió electricidad.

LAUREN: Hola... (susurra, y su voz me hace estremecer. Todavía estaba procesando la idea que había tomado un taxi sola y llegado antes de lo previsto)

Me acerco de inmediato, quitándome los lentes y abrazándola con fuerza, sintiendo el calor de su cuerpo tibio contra el mío, inhalando su aroma, dejando que su cabello roce mi rostro. Todo parece perfecto, hasta que el silencio y la realidad de su llegada inesperada choca con la realidad, ella habla.

LAUREN: Cinco días (dice de pronto, separándome apenas un poco para mirarla)

CAMILA: ¿Otra vez solo cinco días? (Cuestiono, y aunque intento sonar firme, mi voz se quiebra un poco. Lauren entrecierra los ojos, confusa)

LAUREN: Camila, apenas bajé del avión...

CAMILA: ¿Y ya estás contando los días que te vas? (la interrumpo, con el corazón acelerado, la frustración mezclada con la emoción de tenerla frente a mí y la respiración un poco más rápida)

LAUREN: No, no es eso... (dice, intentando acercarse, pero retrocedo un poco, la frustración mezclándose, más por cansancio que por distancia emocional)

CAMILA: ¿Entonces qué es? ¿Trabajo? ¿O dejaste algo en Francia? ¿O... alguien? (mis palabras cayeron pesadas, cada sílaba un golpe que me costó pronunciar)

Lauren se quedó inmóvil, mirándome con esos ojos grandes que siempre me desarman. No había rabia en su rostro, solo un gesto de culpa y cansancio, y eso me dolió todavía más.

LAUREN: No dejé a nadie. Y si piensas eso, entonces no me conoces como creía (susurra, con firmeza y honestidad y por un segundo sé que habla con el corazón)

CAMILA: Te conozco tanto que sé cuándo te pasa algo (digo, con un nudo en la garganta) -Y no estás aquí. Estás... allá. Con la cabeza en otro lado. Y me rompe que solo vengas cinco días. Que estemos así (Digo con rabia, pero ganas de llorar a la vez)

Fue entonces que la vi moverse hacia mí, rápido, con una urgencia que me hizo retroceder unos pasos, hasta que mi espalda tocó la pared. Antes de que pudiera decir algo, Lauren me agarró con firmeza. Sus manos tomaron mis brazos, sus ojos me atravesaban: estos decían que necesitaba que entendiera. Su mirada me atrapó, intensa, urgente, y su respiración se aceleraba casi al mismo ritmo que la mía.

LAUREN: Camila (me llama, pero hay fuerza en cada letra de mi nombre) -Repítelo, pero veme a los ojos (susurra con ese filo de advertencia)

CAMILA: No, ya lo dije (intento zafarme, pero su cuerpo me empuja suavemente contra la pared, sus manos a cada lado de mi cabeza, dejándome sin escape. El corazón me late a mil por hora, entre miedo y deseo. Su cercanía es aplastante, tanto, que había olvidado que estando así de cerca es más alta que yo, y aun agotada de su viaje y de todo, hay en ella una fuerza que me deja sin aliento)

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