LAUREN
El reloj en la mesa de noche marca las 12:47 a.m. La habitación está en penumbra, apenas iluminada por la luz anaranjada de la calle que se filtra entre las cortinas. Camila duerme sobre mi pecho, su respiración acompasada subiendo y bajando en un vaivén que, hasta hace unos días, yo habría jurado que era lo único capaz de mantenerme en paz. Pero ahora estoy aquí sin poder conciliar el sueño.
Mis dedos se enredan distraídamente en su cabello, sintiendo la suavidad, acariciándola con una ternura automática. No puedo dejar de mirarla, pero tampoco puedo dejar de pensar. Francia. Otra vez Francia.
Ese viaje que se acerca como un reloj de arena inevitable. Y con él, la idea de volver a ver a Elaine.
FLASHBACK
LAUREN
La noche es fresca, pero no incómoda. París parece contener el aliento, como si esta ciudad supiera cuándo algo delicado está ocurriendo.
Elaine camina a mi lado con esa gracia medida que tiene siempre, copa en mano. Yo apenas la sostengo entre los dedos, sin probarla. No quiero distraerme. No quiero dar señales equivocadas.
ELAINE: No pensé que serías tan fiel, Lauren (dice de pronto. Su voz no es burlona ni provocadora. Es casi admirativa)
Me detengo. La miro con calma, no con enojo, pero sí con una línea clara en los ojos, se han tornado algo melancólicos.
LAUREN: ¿Y eso te decepciona? (Elaine sonríe, pero no como otras veces. Esta vez no hay reto. No hay máscara)
ELAINE: No. Me intriga. Me fascina, incluso. Porque... (se gira un poco hacia mí, como si eso bastara para reducir la distancia) -Podrías no serlo, y nadie lo sabría (Mi corazón da un pequeño salto. No por deseo. Por la lucidez. Porque esto es justo lo que siempre temo: esa invitación a silenciar lo que pasa cuando nadie más está mirando)
LAUREN: Pero yo lo sabría (respondo sin pestañear) -Y eso es suficiente para no cruzar ninguna línea.
Se hace un silencio espeso. Ella me sostiene la mirada, y en su pecho veo cómo respira más hondo. Como si entendiera que he levantado un muro que no se va a mover.
Elaine baja un poco la vista, gira su copa en silencio y luego asiente.
ELAINE: No eres como el resto (dice con un tono que no sé si es frustración o respeto)
LAUREN: No lo soy, Elaine. Por eso todo aquí en Francia tiene que quedarse justo donde está. Yo solo vine a trabajar
Nos miramos unos segundos más. Y sí hay una especie de entendimiento en su mirada. Tal vez por fin uno real. Tengo que decir que ella aún no está del todo recuperada de la muerte de su abuelo, tan solo días atrás lo ha sepultado.
Ella no se retira. No se va indignada. Solo se sienta, dejando su copa sobre la mesa de mármol, sin prisa.
ELAINE: Entonces quédate esta noche conmigo (dice) -Como colega. Como amiga. Sin expectativas. Sin temor. Solo tú y yo conversando (Dudo. Solo un segundo. Porque en el fondo sé que no hay riesgo si soy clara. Porque sé que a veces la soledad pesa y una charla honesta con alguien que te entiende no es un crimen)
LAUREN: Una copa más (digo al fin) -Y luego me voy (Me siento. Ella también. Hablamos. Del proyecto. De nuestras familias. De París y de Miami. De ciudades que nos escriben por dentro)
Pero sí estuvo por suceder, ella esa noche después de esa charla casi me besa. Y aunque nada pasó... sentí todo el temor de haber sido besada por una mujer que no es mi esposa.
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NUESTROS PERFECTOS DEFECTOS
Cerita PendekDicen que en la vida tenemos 3 amores, cada uno es diferente y dejará algún mensaje, El 1° que llega en la adolescencia, el que te enseña a querer, te llena de ilusiones y parece un guión de película. El 2° te enseña el dolor y te aferras a él aún q...
