CAPITULO 85

390 40 7
                                        

CAMILA

La noche de otoño era inusualmente cálida, Salí de la reunión y del edificio con una sensación de satisfacción tras un largo día de trabajo.

Estaba sola en una ciudad diferente, a unas cuantas horas de Miami, tenía que volver esta noche, había pasado dos días aquí por temas del bufete y un cierre de contrato.

Las calles estaban desiertas, no había farolas, pero los carteles eran demasiados como para que estuviera oscuro. Miré a mi alrededor, el bullicio, los bocinazos, los coches, la gente, la música, todo había desaparecido por completo en estos momentos. No había ningún taxi disponible, ni dentro ni fuera de la avenida. Sentí una mano alrededor de mi cintura, no me giré, pero me sobresalte demasiado, lo cual se esfumó en cuanto escuché y miré a la persona.

-No debería estar aquí sola señora Jauregui (dice)

CAMILA: ¡Mi amor! (Digo emocionada y dejando sin cuidado mi maletín en el suelo, salto a sus brazos, ella ríe mientras sus fuertes manos me sujetan, me abraza y aspiro su aroma, la había extrañado demasiado) -En qué momento, ¿Tú? (Cuestiono aún sin creérmelo)

LAUREN: Quería venir por ti, Moría por verte cielo (dice, acuno su rostro y junto mis labios con los suyos, al instante suspiro, Dios, la necesitaba, por supuesto que sí)

CAMILA: Te extrañé mucho (digo al separarme de sus labios) -Te juro que solo iría por mi equipaje al hotel y después a la central para comprar el ticket con la salida más próxima a Miami (explico)

LAUREN: Vale, Pues no hará falta, vamos por tus cosas y vámonos a casa (dice, yo asiento gustosa y la abrazo nuevamente, Lauren es sensacional, ha conducido horas para venir por mí y llevarme a casa, tengo una mujer que vale oro)

🕰

El suave repiqueteo de la lluvia caía sobre el pavimento mientras Lauren conducía a casa. Había cien kilómetros todavía por delante para llegar a Miami, la hora en el tablero de la camioneta indicaba las diez de la noche, mientras le tomaba la mano, deseé que fueran solo treinta minutos más de viaje, estaba pronosticada mucha lluvia, por lo que un cielo despejado y algunos relámpagos silenciosos se hacían notar desde nuestra perspectiva en carretera.

🕰

Llegando a casa mis niños peludos corrieron a recibirme, estos me olfateaban las piernas y movían su colita muy emocionados, Lauren subió mi maleta y unos minutos después me gritó desde la habitación, "Ven a la ducha Cielo", por lo que subí las escaleras y en el camino comencé a quitarme el reloj inteligente de mi muñeca, así como los pendientes de mis orejas, estaba agotada, de verdad quería una buena ducha, así como también mi apetito estaba abierto, mi estómago comenzaba a reclamar alimentos.

🕰

LAUREN: Cielo iré a comprarte algo de cenar (dice al asomarse por la puerta de la habitación, cepillo mi cabello frente al tocador, me giro a verla, ella usando unos jeans y una playera básica, tenis y una gorra negra, mientras tanto yo usando un pantaloncillo de chándal y una polera, me observa y yo a ella)

CAMILA: Te acompaño, solo dame un minuto y me coloco unos jeans (digo, ella asiente para después entrar a la habitación y sentarse en la cama)

🕰

El caminar por la noche en el fraccionamiento es tranquilo y algo liberador, pasa un poco de la media noche, pero nuestros padres no están aquí para decirnos que es tarde y no son horas de andar por la calle, lo que es verdad es que es un lugar seguro, además que caminando desde nuestra casa al local de hamburguesas, tan solo nos quedaba a algunos diez minutos, sin necesidad de la camioneta, teníamos conocimiento que este cerraba a las 2AM por lo que teniendo al menos una hora de sobra, era el tiempo suficiente para poder comprar algo y regresar, lo más viable es que compráramos la cena antes de llegar a casa, pero lo que es verdad, yo ya no quería que nos detuviéramos y perder tiempo, lo que yo necesitaba era poder llegar sanas y salvas antes de que la lluvia nos tomara en la carretera.

NUESTROS PERFECTOS DEFECTOS Donde viven las historias. Descúbrelo ahora