CAMILA
Había pasado una semana y mi mente ya estaba mucho mejor ordena, al igual que mi ropa, pero desde ayer que Lauren solo había enviado un mensaje, asi que tomo mi móvil.
Para: Lauren
¿Tienes cinco minutos?
Enviado 19:23 PM
Le escribí antes de llamarla.
Estando en mi recámara, con la camisa ya desabotonada, los pies cansados y la cabeza igual de saturada que el escritorio que dejé en la oficina. Había tenido una jornada interminable, con junta tras junta, y sin embargo... el vacío no era por el trabajo.
Era por ella.
Cuando respondió, me apareció su rostro. Estaba despeinada, con la mirada un poco ida. Supongo que así me veo yo también cuando estoy sobrepasada.
LAUREN: Hola (dice y su voz sonó sincera)
CAMILA: Hola, amor (Hubo un breve silencio)
LAUREN: ¿Estás bien?
CAMILA: Sí. ¿Tú? (Asiento) -Sí. Solo... No sé, siento que no hablamos como antes (Ella bajó la mirada, frunció ligeramente el ceño)
LAUREN: Joder (cierra los ojos y suspira) -Estoy tratando, Camila. De verdad. Me levanto temprano, duermo hasta tarde, corro a la obra, juntas, tengo que perfeccionar cosas de último momento (Suspiró, pasándose la mano por la frente) -No es que no quiera hablar contigo, es que a veces el día simplemente me consume por completo
CAMILA: Ni siquiera estoy reclamando (Digo con un tono suave, aunque dolida) -Solo... ¿Te das cuenta que ayer solo enviaste un mensaje?
LAUREN: No estoy midiendo lo que siento por ti en mensajes (dice ella, como si eso bastara. Se hizo un silencio denso) - ¿Y qué quieres que haga?, Dímelo y lo haré (suspira. Niego)
CAMILA: Si tengo que pedirlo entonces no lo quiero Lauren (Ella guarda silencio. Bajo la mirada. Y aunque no lloro, su silencio duele más que cualquier lágrima)
La llamada se volvió incomoda. Nos despedimos con un "te amo", pero fue casi por habito.
Colgamos. Y me quedé con una sensación en el pecho.
LAUREN
Me levanté molesta conmigo.
No por la llamada, sino por la reacción que tuve. Me sentí vacía. Fría. Y lo peor: desconectada. Así no era con Camila. Así no quería ser.
Este día todo me salió mal. Un soporte duplicado. Una entrega que no se subió. Una junta donde no paraban de interrumpirme.
Al final del día, cuando ya no había ni un alma en las oficinas, Elaine entro a mi oficina, estaba hablándome de los términos de las políticas sobre la calidad del edificio, la tensión me explotó en el pecho.
LAUREN: ¿Qué quieres de mí, Elaine?
Ella se detuvo. El piso estaba vacío. Luces blancas. Un silencio que hacia eco y sus ojos ahora puestos en mi.
ELAINE: ¿Perdón?
LAUREN: Eso. ¿Qué carajos quieres de mí? ¿Coquetear? ¿Ver si cedo? ¿Medirme la fidelidad como si fuera un reto personal? (Elaine me mira y sonrie apenas. No con burla. Con esa calma peligrosa que me irrita)
ELAINE: Lauren (Deja a un lado su Tablet) -No te lo he dicho porque no quería arruinar nada (Me ve) -Pero ya que preguntas... (Me mira fijamente) -Quiero sexo contigo (Su confesión no me sorprende, me abruma) -Eso es lo que quiero.
ESTÁS LEYENDO
NUESTROS PERFECTOS DEFECTOS
Short StoryDicen que en la vida tenemos 3 amores, cada uno es diferente y dejará algún mensaje, El 1° que llega en la adolescencia, el que te enseña a querer, te llena de ilusiones y parece un guión de película. El 2° te enseña el dolor y te aferras a él aún q...
