CAPITULO 92

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CAMILA

Domingo por la tarde-noche, Nuestro último atardecer juntas antes de que ella se vaya, el sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo de un naranja cálido y nostálgico. Estábamos en casa, en la terraza, donde Lauren había preparado todo sin decir una palabra, con unas calidas luces, pequeñas y colgantes, como si quisiera capturar un pedazo de cielo estrellado solo para nosotras, algunas de esas luces colgando entre las macetas, como luciérnagas enredadas en los recuerdos, el viento es suave y trae olor a césped recién cortado, La mesa baja tiene una bandeja con dos copas de vino tinto, unos quesos, pan artesanal, y frutas dulces, una bocina suave deja oír algo de jazz francés, como si quisiera que el espíritu del país al que iba la acompañara antes de irse.

Llegué con el cabello aún húmedo, una blusa de algodón blanco y jeans rotos, me descalcé antes de sentarme sobre el cojín junto a ella, Lauren viste simple, jeans ajustados, camiseta gris oscuro y una chaqueta ligera que usaba cuando el viento refrescaba, su cabello está suelto, ligeramente ondulado por la humedad del día, pero la forma en que me ve cada movimiento, Dios. No hay ansiedad en su mirada, ni remordimiento, ni culpa. Solo amor. Un amor tan hondo que duele.

CAMILA: ¿Esto lo hiciste tú? (No sé que decir, solo pregunto sonriendo, señalando la bandeja, ella asiente)

LAUREN: Quiero darte algo especial esta noche (dice) -Algo que no tenga sabor a despedida (me observa, sus dedos buscan los míos, y los entrelaza como si intentara dejar su huella en mi piel)

🕰️

Tenemos una manta sobre las piernas, Lauren me acaricia el muslo suavemente, distraída, mientras hablamos de cualquier cosa, o de nada. Pero el silencio tiene otro peso esta vez. Mi cabeza está recargada en su hombro, y aunque sonreía, sabía que mis ojos hablaban por mí, ella me conoce demasiado bien.

LAUREN: Solo serán unos meses, mi amor, como cuando estabas en la universidad, ¿Recuerdas? (dice de manera suave mientras acaricia mi muslo)

CAMILA Lo sé (solo asentí, fingiendo firmeza) -Pero no es el tiempo, es la idea de despertar y no verte al lado. De cenar sin que pongas demasiada sal en la ensalada, de que el silencio en casa no tenga tus pasos, ni tu risa, ni tus maldiciones cuando se te cae el café sobre los planos (sonríe y me abraza fuerte)

LAUREN: Eres mi lugar, Camila. ¿Lo sabes, verdad? (Cuestiona, asiento) -No importa en qué parte del mundo esté, siempre voy a querer volver a ti (Dice, le regalo solo media sonrisa, En parte por no poder hablar con el nudo en la garganta. En parte porque me aferraba a cada palabra como quien guarda algo precioso, Nos quedamos así, con la frente apoyada una contra otra, ella me acarició el rostro con una ternura indescriptible, con ese modo tan suyo que me hacía sentir protegida, deseada y amada en una misma caricia, su pulgar dibujó el borde de mi labio inferior)

🕰️

La maleta ya estaba hecha, apoyada junto a la puerta, silenciosa, amenazante.

La miro de reojo andar por la habitación, mientras termino de cepillarme el cabello en el espejo del dormitorio, no quiero hablar del viaje, no esta noche, no cuando mi cuerpo arde solo de pensar en que Lauren estara lejos durante meses.

🕰️

La veo sentarse en la cama con los jeans algo desabrochados y una camiseta blanca suelta, yo me había cambiado por un conjunto cómodo, pero delicado en color beige, que ella misma me había regalado hacía semanas atrás, Me mira de arriba abajo y sonríe con esa mezcla de deseo y ternura que siempre me derrite.

LAUREN: Ven aquí (dice) -Estas provocando que me arrepienta de subirme a ese avión (Me acerco despacio, bajo su mirada y me siento en sus piernas, Nos miramos. Lento. Intenso. Como si el tiempo se suspendiera justo entre nosotras)

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