CAPITULO 67

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CAMILA

-Licenciada (dice un hombre, quien rápidamente me abre la puerta)

Parece ser que aquí mi nombre ya es sonado, tal vez por que mi caso ya se escucha en los pasillos, o porque nadie se había metido con un narcotraficante al ruedo, también podría ser porque ningún abogado había llegado hasta acá, o simplemente piensan que pronto moriré, a paso firme y con mi carpeta en mano, avanzo, el tacón de mis zapatillas de piel en color negro resuena contra el piso, había retirado el vendaje, mi pie está bien, el eco del tacón es lo único que se escucha, el hombre por delante solo camina y yo solo traigo en la carpeta una hoja, una prueba y muchas ganas de joder al idiota que juro no me espers, asi que solo sigo al hombre que me guía a un metro de distancia por delante, veo las paredes tristes, el eco al tener solitarios pasillos y la luz de la tarde que pronto se ira, pasando un filtro y algunos oficiales en sus lugares observando, llego a la puerta metálica con letras imponentes en la parte superior, "PROHIBIDO EL PASO", y en letras más pequeñas puedo ver el "Solo Personal Autorizado"

-Estaremos del otro lado del cristal (me muestra la cabina) -Solo para asegurarnos que este bien allá adentro (dice y es como si todos aquí pensaran que vine a cavar mi propia tumba)

CAMILA: Lo agradezco (respondo, el hombre asiente)

-Ha lastimado a algunos oficiales, solo es precaución (me hace saber, alzo una ceja, el parece algo apenado por haberme dicho eso, asi que le da la autorización al oficial que nos escolta)

El oficial toma la manija de la puerta, me ve y asiento, este aplica algo de fuerza, parece ser que esta pesada, la puerta se va corriendo y entonces veo el interior de la habitación, una mesa gris y detrás de esta un hombre, hace sentado sobre una silla que le queda pequeña, un oficial esposa sus manos por detrás de la silla y este tan solo se mantiene recto, no hace algún intento de escapar, mas bien esta sereno, doy un paso a la jaula solida y de paredes gris claro, mi tacón resuena y el hombre me ve a la cara, a los ojos para ser exacta, tan solo me observa, lo observo y puedo sentir el rose de ese frio manto de la muerte que lo cubre, este hombre representa maldad, llanto, dolor y tortura, es un demonio encarnado, pero no esta tan parecido como al de la imagen que tenia, tiene el cabello crecido de la parte de arriba, peinado hacia atrás y los lados los lleva cortos, no hay barba, solo ese tatuaje de costuras alrededor de su boca, su mentón es fino, al igual que su nariz, cejas densas y su piel aperlada hace que su cabello luzca oscuro, el traje de reo en color naranja lo lleva un poco abierto sobre el pecho, donde puedo ver la playera básica en color blanco, el oficial le cierra bruscamente la esposa y este tan solo lo ve por encima del hombro y regresa su mirada a mí.

CAMILA: Buenas tardes (digo para agarrar seguridad y avanzar hacia la mesa, el oficial me ve y el hombre no me quita la mirada de encima) -Puede estar sin esposas (le hago saber)

OFICIAL: Solo por seguridad (dice, niego)

CAMILA: El señor y yo solo vamos a conversar (respondo, el oficial solo recoge sus esposas, quitándoselas de las manos y se acerca a mi)

OFICIAL: Esta habitación tiene cámaras Wade, todo lo que hagas será usado en tu contra (le hace saber mientras camina) -Estamos a sus ordenes Abogada (dice con un asentimiento para irse, escuchando como cierra la puerta a mis espaldas, dejándome sola aquí, con el hombre que hasta ahora ha estado reservado, solo me tomo un segundo para tomar aliento y hablo)

CAMILA: ¿Cómo estas Wade? (cuestiono al acercarme a la mesa y dejar ahí la carpeta, el hombre solo me observa, me quito el abrigo y lo dejo sobre el respaldo de la silla, acomodo el puño impecable de mi camisa, obtengo solo silencio de su parte) - ¿No quieres hablar? (cuestiono mientras de reojo lo observo) - ¿Sabías que si colaboras yo puedo ayudarte a reducir la condena? (digo)

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