LAUREN
La casa de mi abuela huele igual que siempre. A pan recién horneado, café y lavanda. Camino por el pasillo sosteniendo una caja de cartón vacía, mientras la abuela me sigue a paso lento, con las manos entrelazadas frente al delantal floreado.
GRACE: No sabes cuánto me alegra oír tus pasos otra vez en este pasillo, Laurencita (dice con voz cálida)
Sonrió sin voltear, empujando suavemente la puerta de mi antigua habitación. El sonido familiar de las bisagras me transporta de inmediato a los años universitarios, cuando dormía con los audífonos puestos y el portátil encendido hasta las tres de la mañana, dibujando planos y escuchando The 1975 de fondo.
La habitación está casi igual. Las cortinas color vino un poco deslavadas, el escritorio con algunos libros apilados y las figuras de colección en el estante, entre ellas una réplica de un avión, unas figuras de acción y un pequeño Corvette a escala. En el clóset, cuelgan aún mis viejas playeras de bandas, algunas arrugadas por el tiempo.
Apoyó la caja en la cama y me quedo unos segundos quieta, observando.
LAUREN: No puedo creer que han pasado años y todo esto siga aquí justo como lo deje (murmuró, con una sonrisa suave)
GRACE: ¿Cómo iba a tocar tus cosas? (replica mi abuela desde el marco de la puerta) -A veces subo a limpiar, lavo y doblo tu ropa de nuevo, quito el polvo... así me siento menos sola (Me giro y la miró con ternura)
LAUREN: Eso noté el día que me quedé aquí con Camila, Abuela...
GRACE: No empieces con que ya soy una sentimental (bromea y eso hace reír)
Observo la habitación, ya no soy solo una estudiante, ahora soy una Arquitecta, la que juré me convertiría.
Empiezo a seleccionar algunas cosas: las figuras, tres playeras que aún me gustaban, unos cuadros gemelos de los que mi abuela tiene enmarcados en la estancia, el de mi graduación universitaria, y dos reconocimientos en placas metálicas, No tengo nada de esto en mi casa, en Miami. Mientras las envuelvo con cuidado en papel, hablamos de todo y de nada.
GRACE: ¿Entonces te vas en menos de dos semanas? (Cuestiona mi abuela, tomando asiento en el borde de la cama)
LAUREN: Sí. Ya es hora de volver a casa. A Camila la extraño todos los días... (respondo mientras coloco una figura en la caja) -Esta vez me quedaré en Miami, lo prometo.
GRACE: Es lo correcto. No se puede estar tanto lejos de quien te ama (Dice con una sonrisa apacible) -Aunque me duela un poco que te vayas, sé que tu lugar está allá (Suspiro y me siento a su lado)
LAUREN: Sabes que siempre que pueda voy a volver, ¿Verdad? (Digo tomándole la mano, Mi abuela es la mujer de la que no me había separado los últimos años, pero desde que empecé mi relación con Camila y ahora casada, las cosas cambiaron, pero no voy a negar que me duele dejarla también)
GRACE: Lo sé. Mientras dejes algo tuyo aquí, tendré excusa para esperarte.
Esa frase me estruja el pecho. Por eso, decido dejar parte de mis cosas, por mi abuela, y porque esta habitación también me había visto crecer, llorar, reír y levantarme una y otra vez.
Más tarde, cenamos juntas. Pan casero, estofado de verduras y café. Reímos recordando anécdotas familiares: la vez que le teñí el cabello de rojo "por accidente" a mi abuelo, o cuando en un inicio intenté cocinar espaguetis y terminé provocando un incendio menor en la estufa.
GRACE: No eras buena con la cocina, pero eso ha cambiado (Sonríe orgullosa)
LAUREN: Y te lo agradeceré Siempre abuela, bueno, Camila también (sonrío y ella ríe animada al saber que hizo un buen trabajo y que yo aprendí mucho mejor de lo que esperaba)
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NUESTROS PERFECTOS DEFECTOS
Short StoryDicen que en la vida tenemos 3 amores, cada uno es diferente y dejará algún mensaje, El 1° que llega en la adolescencia, el que te enseña a querer, te llena de ilusiones y parece un guión de película. El 2° te enseña el dolor y te aferras a él aún q...
