LAUREN
Desperté antes de que la luz del sol entrara por completo, con la sensación de que algo estaba fuera de lugar en mí. El colchón todavía olía a Camila, a su perfume sutil, y a nosotras, a los recuerdos recientes de la noche pasada, Escuché un ruido en la planta baja, mi menté procesó enseguida que Camila ya estaba iniciando su día, mientras yo dormía plácidamente en la habitación, aún acurrucada bajo la cobija que olía a ella.
Bajé las escaleras. Quise moverme sin hacer ruido, pero mis ojos se toparon con un pequeño rincón de la sala: el pino de Navidad, decorado con esmero, y el pensamiento inmediato me atravesó el pecho. Camila lo había hecho sola. Había comprado cada adorno, colgado las luces, decorado la estrella. Y yo... yo había estado en Francia, ocupada, ausente, dejándola hacer todo. La culpa me oprimió como una manta húmeda.
Terminé de bajar las escaleras con pasos silenciosos, tratando de no alarmar a Camila. Los canes, Reah y Eclipse, me vieron antes de que pudiera siquiera hablar. Sus colas comenzaron a moverse, pero noté que en lugar de venir hacia mí, corrieron hacia la cocina con Camila. Incluso ellos parecían decidir a quién pertenecer en ese hogar: Camila primero. Sentí un nudo en la garganta.
LAUREN: Buenos días (susurro, Camila se gira despacio)
CAMILA: Hola, perdón si te desperté (curva sus labios de manera amable)
LAUREN: No te preocupes (digo, acercándome a ella y de paso acariciando a Reah con cuidado mientras se levanta en sus patas traseras y se apoya en el muslo de Camila) -Parece que me siguen recordando quién manda (digo en un suspiro, más para mí misma que para ellos, ella ríe)
CAMILA: Es por que son un par de chiflados (Dice animada)
El aroma a café recién hecho flotaba por la casa. Camila ya había encendido la cafetera antes de subir a la habitación de nuevo a cambiar su blusa, y la cocina estaba impecable, como siempre: los utensilios en su lugar, un tazón con frutas frescas sobre la isla, servilletas dobladas con precisión.
Caminé hacia el refrigerador, sacando un poco de leche de ahí, de repente la vi aparecer de nuevo en la puerta de la cocina, ahora con su camiseta holgada y los pantalones de pijama, es una mañana algo fria, su cabello ligeramente ordenado cayendo sobre los hombros. Sus ojos me miran, y hubo un pequeño silencio cargado de emociones que ninguna de las dos se atrevía a romper primero.
LAUREN: ¿Quieres algo de leche? (cuestiono, mi voz más suave de lo normal, tratando de no sonar culpable, aunque lo estaba, ella asiente) -¿Dormiste bien? (hago otra pregunta y avanzo hacia la barra, Camila sonríe suave, pero hay algo en su expresión que me hace apretar los labios. No hay reproche, solo... comprensión, y también la distancia emocional que las semanas de separación habían impuesto)
CAMILA: Sí, mejor que bien (responde, mientras coloca dos tazas sobre la mesa del desayuno) - ¿Tú cómo dormiste? (Cuestiona ella)
LAUREN: Descansé mucho, Ya necesitaba dormir contigo (contesto, y no puede evitar acercarme un poco, rozando su hombro con el mío mientras me siento en una de las sillas) -Demasiado tiempo lejos... (mi voz se apaga un instante, y bajo la vista al café que Camila me ha servido, dejando que mis dedos se muevan nerviosos sobre la cerámica) -Te he hecho esperar demasiado, Camzz (Ella me mira, sus ojos grandes y cálidos, y la culpa se intensificó al notar que los canes siguen a su alrededor, lamiéndola y buscándole atención antes que a mí)
CAMILA: Lauren (dice con suavidad, su mano roza la mía sobre la mesa) -Ya estamos aquí, ya pasó (su voz es un bálsamo, pero también un recordatorio de todo lo que había perdido por mis ausencias) -Vamos a almorzar, hablar, ponernos al día. Nada más importa ahora (sugiere)
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NUESTROS PERFECTOS DEFECTOS
Short StoryDicen que en la vida tenemos 3 amores, cada uno es diferente y dejará algún mensaje, El 1° que llega en la adolescencia, el que te enseña a querer, te llena de ilusiones y parece un guión de película. El 2° te enseña el dolor y te aferras a él aún q...
