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¿Qué espera? ¡Levante ese teléfono y ordene el suyo!
Válido hasta agotar existencias.
Mi mamá antes de que se fuera me dijo que le pasara una de sus toallas (no femeninas); añadió que debía buscarlas en un cajón, de modo que me dirigí ahí y al abrirlo me topé con una pequeña bolsa que de inmediato llamó mi atención. Ah, pero esperé a que ella se fuera para inspeccionar bien.
Cuando revisé el cajón otra vez, me encontré en el interior de la bolsa dientes míos y de mis hermanos.
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Obvio no dije una palabra sobre ello a mis hermanos, pero a la que se sí se le arruinó la infancia fue a mí. Dejé de creer en Santa, en el Hada de los Dientes, el Conejo de Pascua...
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¡Ey, chica/os, estoy viva! La falta de movimiento por aquí tiene que ver con temas académicos; no puedo esperar por las vacacioneeeeees para leernos a diario.
¿Ustedes cómo se enteraron sobre la verdad de estos personajes? Ya saben, Santa Claus y demás. Espero no haber echado a perder la magia de ellos por publicar esto...