Anécdota 51

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Anécdota anónima

Un día como cualquiera en quinto de primaria recuerdo haber ido a la casa de mi mejor amigo. Estando ahí me dolió mucho el estómago, de modo que fui al baño... y sí, me había llegado la regla por primera vez.

Nunca había estado tan nerviosa en mi vida, sobre todo porque mis papás estaban de viaje; llamarlos no servía de nada

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Nunca había estado tan nerviosa en mi vida, sobre todo porque mis papás estaban de viaje; llamarlos no servía de nada. Luego de un buen rato de reflexionar, le grité a mi mejor amigo desde el baño para pedirle que llamara a su mamá. Pero como es muy inteligente, exclamó:

—¡Mamá, (mi nombre) tiene diarrea!

Luego de unos segundos llegó su mamá, entró al baño y al enterarse de mi verdadera situación, me lo explicó todo

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Luego de unos segundos llegó su mamá, entró al baño y al enterarse de mi verdadera situación, me lo explicó todo. Salió a una farmacia para buscar una toalla femenina mientras yo seguía ahí contemplando mi existencia. Al volver me entregó la toalla y todo marchó bien.

Al salir del baño mi mejor amigo colocó sus manos en mis hombros, me miró directo a los ojos con gesto serio y me dijo:

—Es natural. No te preocupes.

Me quedé sorprendida en silencio.

—Yo también tengo diarrea.


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