Anécdota 23

22.3K 3.1K 395
                                        

Anécdota de @SkyBlue_Stay

Antes que nada, debo decir que le tengo pánico a las abejas y arañas.

En mi colegio hay clases de Educación Física en las tardes como un reforzamiento que hace el Estado, por lo que es obligatorio y siempre nos quedamos en la tarde un día a la semana.

Mientras hacíamos estiramientos, un profesor propuso un juego llamado El Ciempiés. Yo estaba muy emocionada, ya que nunca antes lo había jugado. Nos dividimos en dos equipos para competir, el mío hizo una estrategia para ganas, la cual consistía en amarrarnos cintas en los pies para así todos ir a la par y ganar. En la primera ronda, todo fue perfecto, incluso llevábamos ventaja. Pero como siempre algo tiene que suceder, llevábamos dos vueltas cuando una abeja apareció.

 Pero como siempre algo tiene que suceder, llevábamos dos vueltas cuando una abeja apareció

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Traté de guardar la calma, pero la maldita abeja venía hacia mí. En un movimiento perdí el equilibrio y caí de cara al suelo... sí, ¡de cara! Mis amigas me ayudaron a pararme y hasta entonces me di cuenta que me sangraba la nariz, de modo que me llevaron a la enfermería y volvimos cuando empezaron a jugar fútbol. Me mandaron a sentar a pesar de que quería jugar... Si hubiera sabido lo que iba a suceder, me habría quedado sentada.

Estaba jugando de defensa y hubo un momento para meter gol; pateé con todas mis fuerzas, pero lo que salió volando, en vez de la pelota, fue mi zapatilla

Que chocó contra la cabeza de...

Mi profesor.

Todos me miraron con miedo luego de que el profesor quedara noqueado en el suelo; mis compañeros reaccionaron y lo auxiliaron entre risas, mirándome

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Todos me miraron con miedo luego de que el profesor quedara noqueado en el suelo; mis compañeros reaccionaron y lo auxiliaron entre risas, mirándome. Mis amigas alcanzaron la prueba del delito (mi zapatilla) y fuimos a ver al profesor, quien dijo que estaba bien, pero con un ojo morado...

Consejo: si juegan fútbol u otro deporte, asegúrense que sus zapatillas estén bien ajustadas.

Anecdotario PúblicoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora