Anécdota 78

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Anécdota de @FarehJanneh

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A inicios del año pasado, fui con un grupo de amigos a un parque de trampolines de mi país. Llegamos al parque intactos; todo normal. Pero de pronto sentí que el gran tsunami rojo invadió la playa de mi entrepierna.

Sin dudarlo un segundo, le pregunté a mi mejor amiga si tenía toallas femeninas

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Sin dudarlo un segundo, le pregunté a mi mejor amiga si tenía toallas femeninas.

—¿Te sirven de diario? 

Asentí desesperada y de un jalón, la arrastré al baño.

Me puse dos protectores diarios y a partir de ese momento me resigné a sentarme en un lugar fijo, esperando a irnos. Ya en el auto comenzó la distribución de lugares: quién cargaba a quién con tal de caber.

El destino puso debajo de mí al chico que en ese entonces me gustaba, de modo que sí... le tocó cargarme. Más suerte la mía, pues unas ganas tremendas de estornudar me sacudieron la nariz. Mátenme. Cuando estornudé, sentí que arrancaron mis intestinos de un jalón.

El tsunami rojo salió disparado de mi playa, traspasó ambas compresas, bragas y pantalón. Tanto, que el tsunami de Tailandia en 2004 hubiera estado celoso.

—Oye, ¿te acabas de orinar? —preguntó mi crush.

Quería llorar y lanzarme por la ventana aunque el auto fuera en movimiento

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Quería llorar y lanzarme por la ventana aunque el auto fuera en movimiento.

Cuando me dejaron en casa, él se bajó conmigo para taparme; se quitó su abrigo y me lo anudó a la cadera. Luego me acompañó hasta el interior de la casa.

Aún conservo su abrigo, obviamente lavado, pero no tengo la dignidad para verle la cara

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Aún conservo su abrigo, obviamente lavado, pero no tengo la dignidad para verle la cara. 

Anecdotario PúblicoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora