Anécdota 44

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Anécdota de @yioooooo

Comenzaré diciendo que mis tíos se mudaron hace mucho tiempo a otra ciudad y casi todas las veces que vienen nunca traen sus cosas de aseo personal, por lo tanto tienen que comprar otras aquí.

Todo normal hasta que un día mi tía al irse dejó su cepillo nuevo —ya usado—en mi casa. Unos días después fui al parque a pasear a mi perro y desgraciadamente le hizo sus necesidades a la correa. Ya saben a lo que me refiero. La cosa es que cuando llegué a mi casa, mi mamá me dijo que la limpiara.

Fui al baño y lo primero que vi fue el cepillo que había dejado mi tía... pensé que ya no lo iba a usar más y cuando viniera de nuevo, traería otro. Así que limpié, restregué y un millón de cosas más con el cepillo por la correa. Solo que después de este proceso, no tiré el cepillo a la basura —grave error—, sino que lo dejé en un mueble del baño.

 Solo que después de este proceso, no tiré el cepillo a la basura —grave error—, sino que lo dejé en un mueble del baño

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La siguiente ocasión que vinieron mis tíos, no recordé que aún no había tirado el cepillo. Ese día fui a peinarme al baño y me topé con mi tía, lavándose los dientes con el cepillo maldito.

 Ese día fui a peinarme al baño y me topé con mi tía, lavándose los dientes con el cepillo maldito

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No dije nada porque sabía que si mi mamá se enteraba, me utilizaría como trapo para el piso.

En fin... podríamos decir que la popó de mi perro pasó por toda la boca de mi tía. No le digan a nadie, por favor... menos a mi mamá.

 menos a mi mamá

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