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Era sábado por la noche y mi curso decidió hacer una fiesta; todos aceptaron ir, así que organizamos la fiesta y quedó de maravilla hasta ahí. En la casa donde tomaría lugar había piscina, pero decidieron hacer la fiesta en la noche.
Un día antes del evento... llegó mi periodo, pero por nada del mundo me perdería esa fiesta. Luego de no tener idea de qué ponerme, encontré el vestido perfecto; blanco, seis dedos arriba de la rodilla y ceñido al cuerpo. Instantáneamente pensé en mi menstruación y el abundante flujo, aunque a fin de cuentas le resté importancia.
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Al día siguiente me arreglé y salí a la fiesta. Todo iba bien, incluso con el dolor de pies por haber bailado en exceso. A lo lejos divisé a mi crush con sus amigos y decidí pasar por allí; iba toda diva caminando cerca de ellos hasta que un chico de los que estaban ahí me gritó...
—¡Mami, quisiera vampiro para chuparte esa sangre!
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Mis ojos se salieron de órbita, tomé una chaqueta que encontré en el suelo y caminé hacia la habitación principal. Al mirarme en el espejo me di cuenta de la enorme mancha roja que mi vestido tenía. Todos se rieron de mí y ahora me dicen Bandera de Japón gracias a la novela "Populares Contra Nerds"
Desde ese día cada que veo a mi crush se le escapa una risilla.
Moraleja... no usar vestidos o cualquier prenda blanca si estás menstruando.