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Válido hasta agotar existencias.
Un día fui a Wendy's a cenar con mi familia. En una mesa había un chico solitario, muy guapo. Le dije a mi madre que iría al baño, aunque en realidad no tenía ganas, pero era una buena excusa con tal de pasar frente al chico y verlo mejor.
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Yo llevaba un vestido y Convers; me peiné un poco, me paré recta y puse la frente en alto. Caminé con pose, extremadamente, y justo cuando iba a pasar delante de él, se enredaron mis cordones y caí al piso... ¡de boca!
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El piso estaba tan resbaloso que me deslicé a su mesa y mi cabeza chocó contras las patas de una silla, hasta mis bragas se vieron (¡Qué vergüenza!). Para ese entonces, el chico estaba rojo de la risa, todos en el local se reían, así que yo también me uní a su coro de carcajadas, pero lo único que logré fue estrellarme otra vez con una pata de la mesa y ganarme un terrible dolor.
Al menos el chico me ayudó a incorporarme.
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En fin... anden con los cordones atados si quieren impresionar.