Anécdota 62

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Anécdota de @Last_999

A los diez u once años empecé a usar sostén (o corpiño, como le quieran decir). Me resultaba bastante incómodo; sentía que no me dejaba respirar por completo.

En la escuela me sentaba en el último banco, junto a mi mejor amiga. Y delante de mí, mi crush, el chico más lindo del salón. Ese día decidí quitarme el sostén porque realmente me incomodaba, y luego de ello, lo envolví en mi sudadera para dejarlo debajo de mi silla.

Pasaron varios minutos como si nada. La cosa es que yo soy de esas personas que mueven mucho las piernas, de modo que empujé sin querer la sudadera con mis pies y... ésta llegó hasta la silla del chico.

Estaba resolviendo mis cálculos de matemáticas cuando él preguntó:

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Estaba resolviendo mis cálculos de matemáticas cuando él preguntó:

—¿De quién es esto? —en su mano colgaba mi sostén morado con gatitos.

—¿De quién es esto? —en su mano colgaba mi sostén morado con gatitos

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Al día de hoy, ya no estudia en mi escuela. Mientras tanto, yo sigo rezando para que nunca recuerde que en sus manos sostuvo mi brasier.


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