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Hace como dos meses, en segundo de secundaria estábamos en el salón, cuando una amiga recibió la visita de Andrés. El caso es que necesitaba una toalla y le dije que seguro tenía una en algún lugar de mi mochila.
Así que saqué de mi mochila la toalla y la escondí entre mi chamarra con tal de que nadie la viera.
Gran error.
Cuando llegué con mi amiga a darle la toalla... no la encontraba en la chamarra; la busqué en toda mi ropa, pero no di con nada. Cada vez me ponía más nerviosa, hasta que un niño gritó:
—Ey, ¿de quién es esto?
Me sonrojé de inmediato. Tenía la toalla en su mano.
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Mi amiga y yo nos disponíamos a quitársela, pero el niño se la lanzó a otro y así empezaron a jugar con la toalla por todo el salón. Como dicen algunos: Si no puedes con ellos, úneteles. De ese modo minutos más tarde todos jugábamos con ella, incluidas mi amiga y yo. Todos olvidaron de quién era la toalla.
Así que ya sabes, si te cae una toalla y alguien empieza a jugar con ella... únete.