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Válido hasta agotar existencias.
Resulta que un día hace mucho tiempo iba con mi madre a la tiendita de la esquina a comprar lechuga para hacer ensalada de comer. En realidad, la tiendita de la esquina no está en la esquina, sino a unas cuadras, así que cuando faltaban cinco casas para llegar a la tiendita... me encontré algo en la calle. ¡Un billete de doscientos pesos! ¡Un billete! ¡Yo!
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No me lo podía creer. ¿Quién encuentra tanto dinero en la calle? Mejor aún... ¿a quién se le cae un billete tan grande? Pero yo tenía suerte. O eso creía. Porque a unos pasos de llegar a la tiendita yo seguía maravillada viendo mi billete cuando choqué con un poste de luz.
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Y por si no era suficiente... ¡el billete salió volando de mis manos! Me quedé en shock sobándome la cabeza y al recobrar consciencia, divisé a mi madre con el billete en mano partiéndose de la risa al momento que entraba a la tienda.
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Moraleja: Si te encuentras dinero en la calle, no lo recojas; sólo te dejará una humillación y un chichón en la frente.
P. D. : Me imaginé a la mamá de @hiblyn en plan:
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