Anécdota 79

11K 1.6K 102
                                        

Anécdota de @bileysireyes

Cuando estaba en tercero de primaria mi escuela estaba en construcción, por lo que nos cedieron un centro de actividades en la comunidad mientras terminaban la obra. En este centro había algunos baños móviles que eran los que utilizábamos.

Sucedió que un día, para mi mala suerte, estábamos jugando a las escondidas, de modo que a veces algunos entraban a los baños móviles a esconderse ahí. Yo lo sabía y como vi que uno de ellos tenía unos minutos encerrado dentro, decidí sacarlo a como diera lugar. 

No recuerdo cómo logré abrir la puerta desde fuera, pero me vi forcejeando la misma con quien estaba dentro. Ya podía visualizar el final de nuestro enfrentamiento ciego, cuando supiera quién se escondía dentro y así, tacharlo de mi lista. Era tan grande mi frenesí por abrirla, que no escuché los gritos de la maestra para que dejara de tirar. Entonces cedió.

La profesora y yo cruzamos miradas

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

La profesora y yo cruzamos miradas. Ni ella ni yo sabíamos cómo reaccionar.

De pronto, el susto le dio movimiento a mis piernas para salir corriendo como alma que lleva el diablo hacia la entrada del centro.

Cuando la maestra salió, me buscó para regañarme, aunque no me suspendieron ni nada por el estilo.

Moraleja: asegúrate de tocar la puerta del baño cuando juegues escondidas.


Anecdotario PúblicoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora