Esta mañana, desperté temprano a propósito. Incluso le gané al despertador, así de centrado estaba en descubrir quién era Violet Gold.

   Le dejé una nota a Maggie diciendo que tuve que irme rápido y que desayunaría algo en el camino —cosa que no era cierta— y que no se preocupara. De todas formas, siendo Maggie esa frase nunca serviría con ella.

   Llegué a la escuela en menos de diez minutos porque necesitaba llegar a la dirección lo antes posible; y si no había nadie que me viera, pues entonces eso sería genial.

   Y así lo hice, esquivando a profesores que tenían como objetivo ganarles a los alumnos en la carrera a las clases. Una vez en la dirección, me pregunté si el Director estaría dentro; ¿por qué no pensé en eso antes? Si estaba dentro, había cagado mis planes de descubrir el legado familiar de los Gold.

   Así que toqué a la puerta y pensé una excusa rápida.

—Adelante —fue lo que oí desde el otro lado. Sabía que la suerte de estudiante nuevo no llegaría tan lejos, pero tenía que hacer mi mejor interpretación de este.

—¿Director Charles? —Pregunté, con mi mejor voz del nuevo e inocente alumno— Afuera hay unos chicos que están a punto de hacer del estacionamiento un ring de boxeo.

   El hombre, calvo y de tez morena, se puso de pie rápidamente. Bueno, eso fue fácil.

—Gracias por avisarme. Espero honestamente que no sea Caufield de nuevo...

   Tenía aproximadamente cinco minutos antes de que el Director volviera todo confundido de buscar la pelea inexistente que debía haber en el aparcamiento. Suficiente tiempo para buscar los archivos de Gold, creía.

   Así que apenas salió, no perdí el tiempo: en cada cajón busqué alfabéticamente hasta llegar a la letra ge. Por supuesto, encontré el de Violet porque busqué según el nivel académico, pero este no me dijo nada sobre su familia excepto el nombre de sus padres que en realidad ya sabía. No obstante, si mis cálculos eran correctos, Raven tenía quince años, lo que quería decir que se encontraba dos años más abajo que el nuestro.

   Planeaba enfrentarme a Violet. Planeaba humillarla en frente de todos si era necesario, pero al no verla en los pasillos, me resigné por el momento.

   En clase de Matemáticas, me encontré a Fiona.

—Hey —saludó ella. A su lado, había un chico de cabello oscuro muy pecoso—. Max, él es Austin. Es mi hermano mayor.

   Me senté en el pupitre frente a ella y me volteé para responderle:

—¿Mayor?

—Tuve que recursar un año —sonrió él—, la peor decisión que podría haber hecho alguna vez. No lo recomiendo.

   Si era sincero, Fiona y Austin no se parecían en nada: el color de sus cabellos eran completamente diferentes, los ojos de ella eran más potentes mientras que los de Austin eran más oscuros.

—¿Hermano de sangre? —fruncí el ceño.

—Sí —él respondió con el mismo gesto—, pero sé por qué lo dices: ella sacó más facciones de la familia de papá. Yo soy más parecido a mamá.

—Los Benson son la parte atractiva de la familia —se mofó Fiona hacia su hermano.

—Discrepo: el cabello negro es lo que atrae a las nenas.

   Ella lanzó una carcajada y le dio un codazo a su hermano.

—Hablando de hermanos... —quería contarles, pero entonces el profesor entró al aula y todos se callaron.

Silver and GoldDonde viven las historias. Descúbrelo ahora