Y aunque fuese más probable que nos parta un rayo, a que se caiga un avión; los aviones se siguen cayendo, Sofía, y hay cientos de personas que caen con ellos. ¿Qué hay detrás de la pantalla?, ¿quién está o qué hay del otro lado? Cuando no nos responden, ¿a qué se debe?, ¿por qué pasan las cosas? Te vi llorar en el jardín, te vi sentada en esa hamaca que tanto te gusta, te vi mirando al cielo despistadamente, pero aquella tarde no te mecías, y mecerse, para alguien como vos, es vital en el día a día. Un placer tuyo, fue jugar con los cifrados, Sofía, ¿por qué te hablé de los aviones y de los rayos? Porque hoy, te quiero hablar de lo probable, y era probable, que yo te llegase a descifrar. Me senté al lado tuyo, miraste una estrella que sobresalía en el día, y me preguntaste, ¿es importante hacerme importar? Es decir, ¿sirve de algo ser alguien en otra vida? Parecía filosofía, Sofía, haciendo honor a tu nombre te planteaste muchas dudas sobre el existencialismo, pero aquellas, aquellas en particular se resumían a un ida y vuelta de datos a través de redes. Te había notado estos últimos días, tan pendiente del celular, de aquel teléfono que tanto odias y dejás de lado cada vez que quiero llamarte, por lo menos, cuando yo quiero hacerlo. El cifrado, yo no podía penetrarlo completamente, tampoco podía arriesgarme, pero podía estimar, y estando en aquella hamaca empecé a hablarte.
– Sofía, del otro lado hay alguien como vos, quiero decir, alguien que tiene características como vos. Tienen miedos, inseguridades, dudas. Del otro lado de la pantalla hay otro punto igual a donde estás parada, la pantalla es un puente, uno del cual no vemos demasiado la otra orilla. A veces se nubla, a veces hay niebla, y otras, sólo distancia. ¿Sabés? Cuando yo tenía tu edad tuve algunos encuentros especiales, que partieron, de cruzar ese puente. Pero,¿sabés cuán frágil puede ser? Del otro lado, detrás de cada palabra, de cada comentario, de cada forma, hay una historia. Un camino, una vida que llegó hasta exactamente el punto en el cual tuvo que decirte esa palabra, y va a haber maravillas que te van a decir mierdas, y mierdas que te van a decir maravillas. Sofía, no te dejes abrumar, asombrate en lo enorme de las posibilidades. Porque cada palabra que te digan puede salir de un extremo, como de otro. Una palabra tuya puede cambiar una vida a kilómetros de distancia, quizás, ese "hola, cómo estás", que enviaste, fue recibido en medio de una crisis existencial y sirvió de salvavidas, pero también recordá, que llegó en medio de una crisis, y quizás por eso, y sólo por eso no supieron responderte. Del otro lado hay llantos que no escuchás, voces que susurran, escudos que lo único que precisan es olvidar un poco al mundo. Y de éste, de donde estás vos, existe exactamente lo mismo. A veces, te gusta responder porque estás aburrida, otras porque estás asustada, te sentís mal, o te sentís sola, pero también, alguna que otra vez no tuviste ganas de hacerlo. ¿Te acordás del efecto mariposa? Un saludo tuyo puede ser el motivo para que una persona se levante de su cama y vuelva a creer que vale la pena la vida, no es extremismo, los aviones vuelan, Sofía, pero también se caen, ya te lo dije, y es por eso, que ser ignorada puede desatar una catástrofe, un fallo en el motor, un piloto desconcertado que no va a recordar el protocolo y va a terminar sentado en una hamaca sin mecerse, pero en realidad, ¿qué fue lo que pasó? Toda la tormenta está acá, en tu cabeza. Con algunos pocos motivos en diferente orden, hay millones de resultados.
– ¿Qué puedo hacer, entonces? – me preguntó tímidamente sin siquiera mirarme a los ojos.
– Cruzar el puente, Sofía, cruzar el puente es lo único que nos ayuda a entender lo que sucede del otro lado.-
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Para Sofía
Poetry¿Quién era Sofía? Esta pregunta costaba responderla, resumir a Sofía a unas pocas líneas sería limitarla tanto; y si tuviese que plasmarla por completo no podría terminar por algunos años, y sería una pérdida de tiempo, Sofía en los años en los que...
