- ¿Divertirnos? Ya has tenido tu cita conmigo. Así que me voy.
No sé porque pero me ha dado mala espina ese comentario. No creo que lo que él entiende por diversión sea algo que quiera experimentar. No le dejo hablar, cojo mi bolso y me alejo de la mesa.
Pero nada más salir por la puerta del restaurante, alguien me coge del codo y me empotra contra la pared. No puedo evitar soltar un grito. Siento un dolor fuerte en la cabeza. Obviamente es Bryce. Me sigue apretando el brazo con fuerza y se acerca más a mí. Sus caderas rozan las mías. Mueve el otro brazo y lo pone al lado de mi cabeza. Puedo sentir su aliento en mi cara.
Mi respiración empieza a ser rápida y agitada. Intento apartarme de él pero no llego a moverme, es demasiado fuerte.
- Suéltame. - Quiero sonar fuerte y segura pero mi voz a penas es un susurro quebrado.
- Si te vas ahora, no habrás cumplido la parte del trato.
- Querías una cita conmigo y la has tenido, no especificaste nada más. - Sigo retorciéndome pero lo único que consigo es que él se apriete más a mí.
- Te crees muy lista con este jueguecito de palabras, ¿verdad?
- Accedí a una cena, nada más. - Era de lo que me había estado convenciendo toda la tarde para tener el valor para ir. No quería ceder ahora.
- No quedamos en nada concreto. Si te vas ahora, no hay trato. Le pasaré al amiguito de Vicky la grabación de su stryptise y de cómo acabo tirándomela al final.
Trago saliva. Así que es eso, le está haciendo chantaje. ¿Por qué se habrá juntado con tipos así?
- Tenemos poco tiempo. Decídete. Haré lo que tú quieras. - Dice mientras me coge de ambas manos por las muñecas.
No tengo opción, lo percibo. No podría vivir en paz conmigo misma si supiera que esas imágenes se han difundido por mi culpa. Ahora entiendo la angustia de Vicky. Le miro a los ojos y asiento. Él sonríe, como un niño que ha hecho una travesura y ha conseguido que castiguen a otro.
- Has elegido bien. - Entonces antes de que pueda reaccionar me aprieta contra la pared y me besa. Es un beso corto y agresivo. Ni siquiera tengo tiempo de levantar la rodilla para darle en la entrepierna que él ya se ha separado. - Vámonos, tenemos prisa. - Añade mientras me toma del codo. Me siento medio mareada. Todo se está saliendo de control.
- Quiero saber a dónde vamos. - En ese momento ya estamos subiendo a su coche. Cuando cierro la puerta, pone el seguro. Al principio parece que me ignora, así que me sorprende cuando contesta. - Es una simple partida de póker entre colegas.
No creo que de simple tenga nada. Intento inspirar y contar hasta diez y espirar contando hasta quince. Pero no puedo, estoy demasiado nerviosa. Hay algo que no encaja.
- No entiendo porque es necesario que vaya.
- Solo quiero que tu presencia les entretenga lo suficiente como para que no les importe tanto perder. Y si me regalan alguna partida, mejor.
Ahora mismo esta situación da asco. Llegamos a un bar cerca del barrio más pobre de Tasle. Jamás hubiese entrado por mí misma. Al cruzar la puerta, veo a unos cuantos borrachos que nos pegan un repasón. Quiero vomitar. Bryce saluda al camarero y él le sonríe.
- Vaya, vaya... Me sorprende la facilidad con la que cambias de chica.
- No es mi chica Ander. - Le dice guiñándole el ojo.
- Pasad por aquí. Entonces me la dejarías un ratito, ¿no? - Ambos se echan a reír. Ahora sí que empiezo a notar el sabor de la bilis. - Vamos chica, no pongas esa cara solo bromeaba.
Entramos en una sala que sirve de almacén para guardar las bebidas. Se aproxima al fondo a la izquierda y se agacha. No consigo ver exactamente qué tablón es el que se levanta. Bryce se acerca más a él y yo le sigo. Hay unas escaleras que descienden.
- Venga, tú primera.
Bryce me coge del brazo y me apresura para que descienda por las escaleras. Las manos me tiemblan pero bajo por ellas. No tarda ni diez segundos a reunirse conmigo. El cuarto es muy pequeño y no veo nada extraño pero escucho voces. Bryce me hace dar media vuelta y me susurra al oído:
- Aquí está el secreto. - Y mientras dice esto aparta lo que se supone que era una pared.
Apoya su mano en la parte baja de mi espalda y me empuja hacia la mesa en la que están sentados tres hombres.
Veo a Jason y a otros colegas suyos que he visto con anterioridad. No están en la mesa centran sino pendientes de lo que va sucediendo. Al vernos empiezan los abucheos, los gritos de euforia y los silbidos. Escucho varias frases obscenas y mi mente empieza a desconectarse.
Bryce me pasa un brazo por la cintura y me aprieta con fuerza contra su costado. Si vuelve a besarme, le daré una bofetada. O eso es lo que me repito a mí misma. Siento su fétido aliento en mi lado izquierdo.
- Ahora solo disfruta del espectáculo, ya me lo agradecerás luego. - Remata la frase dejándome un beso en el cuello.
Parecerá una estupidez pero me siento al lado de Jason. Creo que me dará algo de seguridad. Mi corazón va a mil por hora y tengo frío. No sé porque tengo frío. Soy incapaz de controlar mi pie izquierdo que no deja de toquetear el suelo cada pocos segundos.
Deseo llamar a Vicky y gritarle cosas feas. Busco mi móvil pero recuerdo que no tengo bolsillos y me he dejado el bolso en el coche. Seguro que Bryce lo ha controlado todo. Es injusto que me haya metido en esto. Seguro que es ilegal y que si nos pillan aquí... Dios mío, no quiero ni pensarlo. Algo en mi hombro detiene mis pensamientos. Solo es Jason y puedo volver a respirar.
- ¿Estás bien?
- Sí. ¿Cómo has podido meterte en esto Jason? Si os pilla la poli...
- Nadie va a encontrarnos Gina, cálmate. Toma, bebe un poco. - Me entrega un vaso. Tengo los dedos entumecidos así que aplica más fuerza para que lo coja. - Te sentará bien. Verás la caña que se meten.
- ¿Qué se juegan?
- Primero empiezan con cosas sin valor y a medida que avanza la partida se atreven a apostar más.
- ¿Más?¿Qué más? ¿Quiénes son?
- Ash es el que organiza la partida. Es un tipo complicado. Se mueve por este barrio de mierda. Tiene sus negocios para ganar pasta, ya te puedes imaginar, nada bueno. Marca las normas que hay que cumplir y la cantidad a pagar para acceder a la partida. Cada jugador puede traer a dos invitados como máximo. Aunque eso no le preocupa demasiado, se toman las medidas necesarias para que no ocurra nada inesperado.
El tipo que me describe está sentado a la derecha de Bryce. Es fornido y va rapado al uno. Tiene los brazos tatuados y lleva un piercing en la ceja izquierda. Va vestido con una camiseta de manga corta. Parece de sonrisa fácil aunque creo que no me gustaría su humor.
- El de la camisa es Tom, un tipo forrado, aburrido de la vida. Ya no sabe con qué gastarse toda la pasta que gana y se entretiene con estos juegos llenos de adrenalina. Y el que está frente a Bryce es el Camaleón. - Alzo una ceja, incrédula. Él carraspea. - Nadie sabe su nombre, así que se ha quedado con éste. Le llaman Cam.
- ¿Camaleón?
- Dicen que es capaz de adaptarse a cualquier situación y manipular a los demás en beneficio propio.
¡Siento haber tardado tanto! Estos día de fiesta he estado ocupada. Intentaré compensaros con otro capítulo. Os deseo un feliz 2018 😃
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Caminar Juntos
RomanceGina se ha enfrentado al mayor reto de su vida: la muerte de su madre. No le ha quedado más que sobrevivir. En su ciudad solo encuentra los fantasmas de su vida con su madre. No tiene nada. Decide mudarse y recomenzar para que su tristeza no la hu...
