Ellos ya se están partiendo la caja. Estoy segura que Vicky ya venía medio bebida. No voy a cortarles el rollo, pienso tomarme una cerveza e irme.
Sé que debería hacer. No debería enterrar mi rabia sino canalizarla bien y plantarle cara a Vicky. Salgo a la pequeña terraza que tenemos y abro la cerveza. Me quedo ahí, apoyada en la barandilla, sintiéndome absolutamente sola. Vuelvo a beber y me desconecto. Solo me permito pensar en el frío que siento en las manos y cómo la humedad va calando en mis huesos.
No sé qué estoy haciendo con mi vida. Estoy estudiando y trabajo en una academia. Estoy harta de no saber a qué conduce eso. Van pasando los días y me siento cada vez más perdida.
Siento vibrar mi teléfono en mi bolsillo trasero, pero mi mente aún es demasiado lenta como para reaccionar. Vuelve a sonar. Me pego con la mano en la frente. ¿No puedo estar ni un segundo en paz? No me molesto ni en mirar quién es cuando contesto.
- ¿Si?
- Dime que es coña Gina. - Frunzo el ceño. ¿De qué...? Ah, es Jack. El único que faltaba en la ecuación.
- Así que Jeff no puede tener el pico cerrado, ¿verdad?
- Entonces es cierto. - Dice él medio suspirando. - ¡Me puedes explicar exactamente qué están haciendo! - Su voz ha vuelto a cambiar. Ahora sí que ha dejado ir su enfado.
- Oye, eso se lo preguntas a ella. No pienso meterme, ¿de acuerdo? - Él suspira.
- ¿Pero qué ha pasado? ¿Le he hecho algo? No lo entiendo. Hace mucho tiempo que no lo veía, ¿por qué quedar con él ahora?
"Por la estúpida cita" pensé, pero no le dije nada.
- No lo sé, también se ha comportado como una furcia conmigo.
- Voy a venir. Necesito hablar con ella y saber qué demonios pasa. Tu falta de información me ha sido de mucha utilidad. - Me contesta con sarcasmo, yo solo sonrío.
- Siempre estoy encantada de ayudarte Jack. - Y le colgué. Vicky iba a pasar un bueno rato con los dos rondando por aquí.
En menos de veinte minutos sonaba el timbre. Ni siquiera me giré, ya sabía que era Jack. Entonces empezaron los gritos:
- Está ahí fuera. Así que piérdete con ella. - Fruncí el ceño.
- Ya he hablado con ella, he venido a hablar contigo. - Le contestó Jack, intentando controlar la voz para no gritarle.
Dejé de escuchar. Todo esto me aburría profundamente. No entendía nada. De pronto lo supe, estaba celosa porque el día anterior había estado con Jack y no le habíamos dicho nada. Bufé. Ni siquiera pensaba que tuviera que preocuparme por algo así. Pero estaba claro, a mí me trataba fatal y a Jack quería mandarlo a paseo conmigo. No eran novios pero podían hacerse esas tonterías. Patético.
Cinco minutos más tarde, se abrió la puerta y vi a Bryce de pie junto a mí.
- Me duele la cabeza de escucharlos.
- Y a mí los ojos de verte. Así que lárgate de aquí.
Con mi comentario pretendía ser una harpía para que me dejara en paz pero al parecer no funcionó. Solo conseguí que se le formara una sonrisa socarrona.
- Me gustan las chicas que sacan las uñas. - Me dijo mientras me guiñaba un ojo. - Solo escapaba de ahí y te traía otra cerveza.
- Podrías haber escapado por la otra puerta.
- Sé que estás enfadada porque le he dicho a tu novio lo del sábado. Pero tómatelo como un favor, así no tendrás que decírselo tú. - Y con eso, hizo otro trago a su cerveza mientras volvía a entrar. Sin darme tiempo a desmentir que Jeff era mi novio.
* * *
El sábado llegó demasiado pronto. Le dije a Lily que prefería hablar con John el domingo porque el sábado estaba ocupada. Así que el domingo tenía comida familiar. Mi corazón no tenía espacio para estar ansiosa por algo más, mis fibras nerviosas estaban todas focalizadas en mi supuesta cita.
No había hablado más con Jeff y Vicky seguía comportándose de forma rara conmigo. Había intentado conversar con ella pero Vicky no quería hablar del tema. Al final, no me había presionado con la ropa. Solo había insistido en qué me maquillara bastante. Le hice caso, no quería mostrarme con Bryce como una persona accesible. Para él nunca lo sería, no era de fiar y eso era algo que debía tener presente mientras durara nuestro encuentro.
Llamaron al timbre y sentí que estaba cometiendo un error. Vicky no había discutido conmigo con la esperanza de que no me rajara. Cuando volviera intuía que iba a cantarme las cuarenta.
Aparté esos pensamientos de mi cabeza y simplemente me apresuré a irme.
- ¡Gina! - Paré en seco. - Llámame si pada cualquier cosa, estaré pendiente. Tranquila, no tiene que pasar nada pero por si acaso dudabas de mí.
Tragué saliva. Intentando que no se notara que un sudor frío se resbalaba por mi cuello. Asentí y me enfrenté a Bryce.
Me llevó a cenar a un sitio sencillo. Entablamos una conversación bastante cordial. No se estaba del todo mal en si compañía. Me gustó notarle algo nervioso aunque no estaba segura de a qué era debido. Llegué a sentirme bastante cómoda. Contra todo pronóstico, sus nervios parecían aumentar a medida que pasaba el tiempo. Los míos iban disminuyendo.
Estábamos hablando de que un día había hecho stop para llegar a casa, cuando sonó su móbil. Si antes estaba nervioso, ahora estaba frenético.
- ¿Cuándo? - Asintió. - ¿Dónde? Perfecto. Te veo en diez minutos.
Dejó el móbil encima de la mesa y me miró atentamente. Yo alcé una ceja, interrogante.
- Ahora nena, vamos a divertirnos de verdad. - Se fregó las manos y me miró con un brillo enfermizo en sus ojos azules.
¡Siento no haver podido publicarlo el martes! Qué paséis una Feliz Navidad en familia! 😘😘😘😘
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Caminar Juntos
RomansaGina se ha enfrentado al mayor reto de su vida: la muerte de su madre. No le ha quedado más que sobrevivir. En su ciudad solo encuentra los fantasmas de su vida con su madre. No tiene nada. Decide mudarse y recomenzar para que su tristeza no la hu...
