Meses después
- Pzzz, pzzz, pzzz. - Escuchaba un ruido de fondo pero no lo asociaba a nada. - pzzz, pzzz, pzzz. - Cada vez era más molesto así que intenté girarme en la cama para ponerme en una mejor posición.
- Pzzz, pzzz, pzzz.
Era el móvil. ¿De verdad? Pero si solo eran las ocho de la mañana un sábado. Entreabrí los ojos, hacerlo fue ya un esfuerzo enorme. Finalmente me picó la curiosidad y alcancé el móvil. El nombre que relucía en la pantalla era; KATY. ¿Katy? No había vuelto a hablar con ella desde la fiesta de su cumpleaños.
- ¿Katy? ¿hola?
- ¡Gina! ¡Qué bien que me cojas el teléfono! ¿Te he despertado?
- Sí pero no importa.
- ¡Oh lo siento! ¡Pero no podía aguantarme de la emoción! ¡Todd ya está aquí! - Aparté el móvil de mi oreja porque no paraba de gritar. - ¡Te acabo de mandar una foto por mensaje y así puedes verle! Pero me encantaría que pudieras venir aquí y conocerlo.
- ¡Enhorabuena Katy! ¿Estáis los dos bien?
- Sí. ¡ Ha ido todo muy bien! Solo estaba muy cansada pero ahora ya tengo energía. - Sí, eso podía verlo. - ¡Por eso me gustaría que vinieras a visitarnos! ¡Me haría muchísima ilusión! ¡Por cierto, me encantó tu regalo! No tuve la oportunidad de darte las gracias por... - no pude evitar interrumpirla.
- Katy, - suspiré. - no sé si lo sabes pero Connor y yo ya no estamos juntos.
- ¡Oh, oh, oh! Lo siento, Connor no me ha dicho nada aunque sinceramente me lo imaginaba. Pero eso da igual, ¡me gustaría que vinieras igualmente! Mi hermano ya a venido a vernos y ahora está viajando por trabajo así que no creo que vuelva. - Iba a contestarle pero no me dejó hablar. - ¡Vamos! Te considero mi amiga igualmente. No sé qué ha pasado pero estoy totalmente convencida que mi hermano tiene la culpa. - Me reí. - En fin, las dos sabemos que es un poco cascarrabias y...
- De acuerdo, como quieras. Pero no está, ¿verdad? No tengo ganas de verlo.
Después de prometerme que estaba en otro país por trabajo quedamos que iría la mañana siguiente.
***
No fue difícil encontrar el hospital y la habitación de Katy. Lily me había dado algunas orientaciones de dónde se encontraba la clínica. Esperaba no molestar aunque había sido la misma Katy la que me había pedido que fuera a verles. La verdad es que me hacía ilusión conocer a Todd. Los recién nacidos siempre me despertaban ternura por lo vulnerables que se veían a pesar de que la mayoría eran bastante feos. Le había comprado unas flores a Katy como detalle. Piqué a la puerta y esperé.
- ¡Adelante! - Katy estaba sentada en la cama y enseguida se puso de pie al verme. - ¡Has venido! ¡Muchas gracias! ¡Oh, qué bonitas! - Cogió las flores y las dejó en una mesa con una pila de otras flores, peluches y otros utensilios de bebé. - ¡Qué bien que hayas venido! - Y me dio un abrazo aunque enseguida me cogió del brazo y me acercó a la cuna. - Ven que te presento a Todd. - Dijo ya otra vez con voz más baja.
Ambas nos acercamos a la cunita y ella retiró la sábana para que pudiera verlo mejor. Estaba profundamente dormido. Tenía la manita estirada delante de su cara y podía ver todos sus deditos. Se me derritió el corazón. Era tan pequeñito.
- ¿No es precioso? - Asentí y me quedé mirándolo un rato más. - ¿Quieres cogerlo?
- No, no quiero despertarlo.
- No importa. Igualmente en poco tiempo se pondrá a llorar como un loco porque tendrá hambre. - Y lo cogió ella misma. - Siéntate en la cama y te lo doy. - Hice lo que me decía y cogí el niño en brazos. - Ten cuidado con su cabeza.
ESTÁS LEYENDO
Caminar Juntos
RomanceGina se ha enfrentado al mayor reto de su vida: la muerte de su madre. No le ha quedado más que sobrevivir. En su ciudad solo encuentra los fantasmas de su vida con su madre. No tiene nada. Decide mudarse y recomenzar para que su tristeza no la hu...
