Ángel, me duele verte derramar lágrimas por él. ¿Qué puedo hacer para que sonrías?
Y Dylan no le había dirigido la palabra después, se quedó en silencio y estático como una momia. No hizo nada, no se apartó, simplemente se quedó mirando la ventana del hotel por lo que fueron horas.
Bradlee colocó una manta sobre sus hombros y fue entonces cuando Dylan lo volteó a ver, sus ojeras eran inmensas y tenía los ojos rojos como si en algún momento hubiera llorado hasta romperse pero él habia estado presente para el muchacho desde el primer momento. Sus labios estaban agrietados y secos por lo que le tendió una botella de agua y con dificultad logró que él la tomara, parecía que estaba haciendo un gran sacrificio.
Dolió verlo así. Verlo apoyado en la ventana era dolor.
“Gracias, Brad” Y le sonrió con amabilidad, una de cortesía y de las que se daba por costumbre. “Por todo, en realidad” dijo y suspiró, llevó sus dedos a su tabique y lo apretó. “Siento que he estado en esto mucho tiempo y que todo lo que ha pasado ha sido pura mierda, perdón por la palabra” se excusó apretando los labios. “Era como si quisiera salir a respirar tras sumergirme en el agua pero alguien me tomaba de la cabeza y no me dejaba salir a tomar aire” explicó, juntando sus manos y tronando sus dedos. “Y ahora siento que siempre he estado en esa situación y que ya no sé cómo respirar.”
“Aprenderás” se arrodilló a su lado, apoyando su mejilla en las pantorrillas del menor. Dylan sonrió. “Con el tiempo lo harás, te lo aseguro.”
“Aún sigo preguntándome por qué tu padre dijo que sabía su paradero” dijo sin pensarlo y Bradlee congeló el amago de sonrisa que estaba por hacer, la confusión pasó al instante. Dylan parecía no saber lo que acababa de decir, como si eso lo hubiera dicho en su mente y se le hubiera escapado, no entendió pero lo volvió loco.
“¿Qué quieres decir?” Dylan se sobresaltó y volteó a ver la ventana, como si de repente la encontrara muy interesante después de haberla observado por seis horas. “Dylan, ¿por qué dices eso?”
“Él me dijo que estuviera contigo y a cambio, tendría a Brent. Y estuve contigo y jamás lo obtuve a él” explicó en un tono melancólico. ¿Le estaba teniendo lástima? ¿En serio? Oh, joder. Maldito mocoso. “Y no obtuve nada.”
¿Nada?
Bradlee se apartó de Dylan, de repente él quemaba. Ardía, dolía; se sentía como estar siendo privado del oxígeno e incluso se mareó al ponerse de pie. ¿Estaba hablando en serio? Realmente... ¿Él había dicho 'nada'? Se jaló del cabello y entonces dio más pasos lejos de él.
Dylan lo miró, con aquellos ojos grises inquisitivos.
“Perdón” Sonaba sincero pero, ¿de qué le servía esa disculpa? “Lo quería de vuelta.”
“Sí, ya me di cuenta” terminó por decir con un tono de burla. “Oh, sí, vamos a buscar a tu novio harapiento vendedor de drogas, ja” Y falseó unas risas que quedaron completamente fuera de lugar, Dylan arqueó la ceja. “De paso vamos y le sacamos al niño rico diez millones por algo que no vale la pena.”
“¿De qué hablas?” Interrogó el menor, cada vez más confundido. Tenía entendido que había pagado veinte mil.
“Oh, sí, vamos a engatusar a un estúpido y a sacarle todo ese dinero, al fin y al cabo, nada en oro y no ha sudado nunca por un billete” Se encogió de hombros. “Claro, porque el dinero me cae del cielo y porque mi padre es una mierda.”
“Amo a Brent” Oh, gracias, ángel. En serio, lo comenzaba a dudar. Bradlee cubrió su rostro cuando sintió el amago de llorar. No, se rehusaba a ser visto así.
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Hola, ángel.
Romance"Ángel, ¿acaso sabes cómo me rompo mientras caes dormido pensando en aquel que nunca volverá?"
