Ángel, déjame decirte que estoy cansado de seguir viendo los mismos errores una y otra vez.
Al final no había sido McDonald's. ¿Quién coño trabaja en un McDonald's? No puedes alimentarte con algo rico en los descansos, es pura carne de rata y -aparentemente- vainilla extraída del ano de un castor. Entonces aquel trabajo solo derivaría en un aumento de peso considerable, colesterol y alimentar la industria de las carnes pero viéndolo de un lado positivo podía recibir las gorritas que les daban a los empleados, ver las mejillas gorditas de los infantes al recibir su cajita feliz con su mentado muñeco o ser el empleado del mes y sentirse Bob Esponja.
La perspectiva mejoraba, o al menos eso parecía.
Pero al final no trabajó en McDonald's porque Bradlee se escurría del asunto cada vez que le trataba de decir que siempre quiso sentirse Bob Esponja por un día. Era su ídolo de la niñez -vale, eso sonaba raro, pero era verdad puesto que cuando su mamá lo dejaba en la casa de su tía borracha eso era lo único que obtenía- y tal vez incluso fue su primer amigo imaginario.
Se conformó con trabajar de lavaplatos en un restaurante vegano. Al parecer las personas con ese tipo de dietas no tenían las mismas expresiones carnívoras que las personas de McDonald's al comer una hamburguesa más grande de lo que sus mandíbulas podían y de lo que sus estómagos podían soportar.
Y estaba bien.
— * —
“¿Sabías que eres un desastre cocinando?” Dylan rodó los ojos ante la vocecita aguda y 'angelical' de su compañero de trabajo. No es que le cayera mal pero aborrecía aquel aire de ángel que se daba cuando más de una vez se lo había encontrado besándose con diferentes sujetos tras el restaurante, sabía que no podía juzgarlo por las personas con las que saliera pero simplemente le salía natural odiarlo. Era muy resbaloso, impertinente y arrastrado. ¡Además de que criticaba su cocina aún cuando Bradlee no lo había rechazado!
“Oh vaya, no te pregunté pero veo que estás atento a lo que hago, ¿por qué no vas y haces algo de provecho en vez de estar aquí dispersando comentarios fuera de lugar?” Y el pelirrojo incluso sonrió, con todo y los dientitos pequeños que tal vez en una sonrisa sincera serían adorables pero en aquella sonrisa donde sus pómulos se levantaban exageradamente, daba una sensación extraña.
“Nop, me divierte hacerte enojar” El muchacho rubio se encogió de hombros e incluso lo besó en ambas mejillas, frotando su nariz contra la tersa piel blanca después de cada beso. “Eres adorable.”
Dylan estaba a punto de levantarle el dedo porque ciertamente aquel calificativo no era el apropiado para él, estaba muy alejado de la realidad pero se contuvo porque estaba lavando trastes y no quería meterse en problemas en su primera semana de trabajo. No señor.
“¿Te comió la lengua el ratón?” Te comerá la lengua tu puta madre, pensó. Plasmó una sonrisa en sus labios y terminó de lavar aquel plato.
“Mira, si no sé cocinar es mi problema y no tiene nada que ver contigo, te lo aseguro; no tengo cara de payaso, en todo caso no me apetece ser el objeto de tus burlas y malísimos chistes, y por último, no me interesa saber si soy o no adorable porque sé lo que soy-...”
“¿Es esta una discreta salida del armario?” Iba a responder de mala manera pero logró calmarse y bajarle a aquella molestia por un segundo. No podía dejarse provocar por comentarios así de un niñato estúpido.
“¿Sería un gran problema ser gay?”El rubio rio, abrazando a Dylan y estrechándolo fuertemente.
“No puesto que igual soy gay” Dylan ahora si abrió la boca para hacer un mal comentario. “Y sé que lo sabes porque siempre veo la mata de cabellos rojitos sacar la basura mientras me estoy metiendo mano con alguien pero puedo adivinar que lo que yo hago es tu problema porque probablemente no puedas hacer aquello con la persona que te guste.”
“No me gusta nadie” Trató de defenderse pero de alguna manera a su mente vinieron imágenes de Bradlee sobre él en su coche, llenando su cabeza de escenas +18 e incluso algunas imaginadas por sí mismo. Luego su mente viajó a Brent, el chico que le respetaba y lo trataba mejor de lo que se trataba a sí mismo.
“Mentiroso” Le picó las mejillas rojas. “Serías muy bueno trabajando en las calles, ¿sabes?”
Dylan levantó una ceja, confundido.
“Ya sabes...” Llevó su puño cerca de su boca y lo empujó hacia ella mientras su lengua se encargaba de crear la ilusión de algo dentro. En pocas palabras: una mamada.
Rodó los ojos, parecía un niño de primaria haciendo esa cosa tan estúpida.
“Calla, Al” protestó en vano mientras el muchacho seguía haciendo los movimientos de mamada con su boca. Su cabeza empezó a imaginarse cosas y era la culpa de ese pelos de maíz.
“Yo sólo decía, ¿sabías que los ricos son los hombres más meticulosos con sus fetiches? Tal vez es porque tienen plata y pueden exponer lo que quieran puesto que tienen las herramientas para esconderlo. Que suerte.”
“No oigo, no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado” Se tapó las orejas mientras sus mejillas se cundían de un rojo escarlata y no precisamente porque fuera vergonzoso sino porque le recordaba al único rico que conocía.
“Hubo una vez que un hombre me pagó un montón solo por menearme en su regazo y tentar mi culo, teniéndome casi goteando por su culpa y después me hizo bajar” Dylan arqueó la ceja, vale, eso había sido raro. “Ricos, se sienten en la cima del universo con solo tener aquellos billetes” Hizo un puchero mientras batía sus pestañas para lucir sus ojos azules con aspecto de inocencia. “O tal vez descubrió que no era mayor de edad, algunos se lo toman en serio.”
“No quiero escuchar de tus calentones, Al” Sonrió con falsedad. “Solo quiero terminar de lavar esto e irme a casa, sería de gran ayuda que te levantes de esa encimera y me ayudes.”
“Aburrido...”
—* —
“¿Cómo te fue hoy?” preguntó Bradlee arropando a Dylan tras besar su frente.
El pelirrojo meditó su respuesta, llevó una mano a su barbilla a modo de respuesta. Tras meditar alrededor de dos minutos, sonrió sinceramente y extendió sus brazos hacia Bradlee, pidiendo ser abrazado por aquel hombre que se la vivía en traje y parecía no tener más ropa que aquella; si se casara con él, el traje ya no tendría la misma magia que el principio. Triste.
Al menos, no se casaría con él y era un poco reconfortante.
Bradlee lo estrechó entre sus brazos, sosteniendo su cabeza en su pecho por lo que fue capaz de percibir aquellos latidos desenfrenados tipo tambor aquellos de los rituales mayas o sabrá Dios qué.
Notó que su cabello rojito empezaba a tocar el comienzo de su columna vertebral, quería tomar una liga y hacerle una coleta. Su cabello era tan diferente a la primera vez que lo vio, ahora brillaba y era sedoso, olía a manzanilla y se deslizaba fácilmente por sus dedos.
“Me fue bien, muy bien.”
Ángel, tu cabello ha crecido.
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N/A: Bueno, un día para nochebuena. Yyyyy creo que no tendré celular :s digamos que se me pasaron las copas hace una semana y mis papás siguen molestosssssss y a saber dios si sí lo voy a tener o no.
En otras palabras, mi bebé cumple 26 años, qué rápido pasa el tiempo, ow. Bueno, eso es todo, hasta mañana, que diosito los bendiga.
Todo el amor navideño.
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Hola, ángel.
Romansa"Ángel, ¿acaso sabes cómo me rompo mientras caes dormido pensando en aquel que nunca volverá?"
