Maddy
¿ Consumiste algo Maddy? - decía Demián una y otra vez, mientras yo me encontraba sentada frente a Demian, escuchándolo hablar sobre lo que tenía planeado para ese día, pero yo estaba más centrada en mis pensamientos de la dichosa deuda que tenía ahora con él ¿ por qué debía pagarle casándome con él? ¿por qué ? si cada vez que me miraba al espejo solo veía a una puta, con chupetones o moretones regalados por cada cliente derivados de cada uno de sus fetiches, yo solo podía pensar en si ¿ acaso Demian no sentía asco de mi?, es mas, varias veces su mirada hacia mi era esa, otras su actitud era más fría de lo normal. yo solo quería entender ¿ qué quería conseguir al casarme con él? En este punto extrañaba a Sofia y su madre; el ambiente cálido que me ofrecían me daba tranquilidad y eso ayudaba a que mi vida no se sintiera tan vacía ¿ en qué momento mi vida o lo poco que había en ella se desmoronó? como si pequeñas cosas tuviera en mis manos y se desvanecieron en ellas y yo solo las veía deshacerse sin hacer nada. Gigi había dicho que en medio de todo esto podía disfrutar de pequeñas cosas y, eso retumbaba en mi cerebro desde que vi a Demian entrar por la puerta de la habitación ¿ por qué no hacerlo? ya todo en mi estaba acabado ¿ qué de malo vendría encimarle mas ?¿ que mas podria perder de mi, si ya no tenía nada? justo eso haría, no perdería nada haría exactamente lo que más quería hacer en estos momentos.
- ¡Maddy!- seguía repitiendo el hombre frente ami
segui mis deseos y en un solo movimiento me avalance sobre Demian y lo bese, tenia muchas ganas de hacerlo desde hace tiempo, sus labios y la forma en que me besaba era única, no se comparaba con ningún cliente; era posesivo, decidido, con completo deseo y para mi sorpresa él había seguido mi beso hasta el punto de levantarme con sus musculosos brazos dirigiéndose hacia la cama, me recostó lentamente poniéndose él encima mío, sus manos viajaron bajo el vestido y empezó a acariciar mis muslos con suavidad; su tacto era siempre delicado, aunque exigente y detonante, hacía que cada parte de mi temblara bajo su toque y las pastillitas tambien hacian bien su trabajo, hacía que olvidara todo a mi alrededor y que lo deseara más, besaba mi cuello jugando el algunas ocasiones con el lóbulo de mi oreja, puso mis manos por encima de mi cabeza y se posiciono entre mis muslos y empezó a moverse de madera sugerente y mi sexo ya estaba listo para él.
- Siempre seras mia Maddy... incluso si no estas junto ami - dijo en mi oído y eso hizo que empezara a perder mi cabeza.
Era ilógico pensar en que esas palabras me agradaran escucharlas precisamente de él, de mi vendedor, de la persona que estaba acabando conmigo, era ilógico pensar en que me gustara su cercanía, su tacto, su presencia, su deseo por mi y era ilógico pensar en que me gustara aún mas su imponencia conmigo, su demanda de ser suya en todo sentido, era más ilógico pensar en que me estaba enamorando de él y no sabía en qué momento había empezado a suceder, cuando lo más lógico y evidente era aborrecerlo, odiarlo por todo, pero incluso lo que ya sentía por él, me hacía pensar en que todo era una máscara que se había puesto conmigo; porque cada vez que llegaba a su casa luego de un cliente, el verlo tan sosegado frente a la ventana con su trago en la mano, me hacía pensar que la culpa lo invadía, pues su mirada hacia mi era una mezcla entre pena, preocupación, tormento e intranquilidad o a veces simplemente repugnancia, por qué se veía que vivía una lucha interna que la apagaba destrozando el vaso.
- !Maldición! - dijo Demian luego de que el timbre sonará - es la comida - dijo levantándose no antes sin darme otro beso.
Me arregle el vestido y me puse de pie observando cómo entraban el desayuno y lo acomodan donde se encontraban los sillones. comimos con una extraña tranquilidad, regalandonos varias miradas prometedoras cada uno, incluso la comida sabía bastante bien y sentía cosquilleo en mi lengua y garganta con cada bocado que probaba haciendo que riera, lo bueno era que todavía tenía varias pastillas que el amigo de Gigy me había regalado, Daniel recogió todos los trastes y los acomodo en el carrito haciéndolo a un lado contra la pared, me sentía nerviosa después de lo que había hecho, al besarlo sabía que me arriesgaba a que se enfadara o hiciera algo en mi contra por ello, pero no había sido así, él simplemente se dejó llevar por la situación y ahora me miraba fijamente haciéndome pensar que se lanzaría hacia mi en cualquier momento.
- Bien... aaa.. pues vamos a comprar la ropa ¿no? - hable para calmar la clara incomodidad.
- Si, iré al baño y saldremos enseguida - dijo girando sobre sus pies, haciendo recordar dónde había dejado mi cartera.
- ¡ No! deja saco mi cartera - - dije apresurada pasando por su lado hacia el baño, saque mi cartera y luego lo deje pasar.
después de unos minutos salió y nos dirigimos hasta la entrada del hotel, luego unió los dedos de su mano izquierda con los de la mía y empezó a caminar con su ya marcada tranquilidad, era extraño que agarrara mi mano de tal manera y aun mas porque su agarre hacia que yo pudiera sentir la forma del anillo que se encontraba en mi dedo.
- ¿ y tu cartera?
- Amm.. la deje en la habitación, de pronto la dejó olvidada en algún sitio no se - conteste
- Nos quedamos tres días más, así que escoge varias prendas preciosa - dijo tocando con un suave gesto mi mentón una vez había parado para señalar unas casetas cerca a la playa
Asentí ante sus palabras y seguimos caminando hacias las casetas, ahí escogí un par de vestidos floreados, el primero un azul claro, el segundo era más salmon tipo straple y el tercero de un amarillo no tan chillón, aparte escogí un par de sandalias tipo romanas color cafes y unos shorts cómodos con una blusa holgada, tambien escogi ropa interior acorde a la ropa.
Durante todo el tiempo que dure escogiendo la ropa Demian solo me observaba con una mirada divertida, hacia una que otra broma y eso era en extremo extraño viniendo de él para conmigo, pero no por eso dejaba de ser agradable, me sentía tranquila y con cada monería que hacía Demian yo reía , gran parte de la mañana había transcurrido entre compras de comida o adornos de los que Demian se antojaba, era tierno los objetos que tomaba pero no los compraba, era gracioso verlo indeciso, pues el para nada dejaba ver esa faceta suya; siempre aparentaba total seguridad y verlo de esa forma solo aseguraba el pensamiento que tenía sobre el de que solo era una máscara que se había puesto.
- Es bastante lindo - hable ayudándolo a tomar la decisión de comprar el objeto que tenía en sus manos
- ¿ te gusta?- dijo él
- ¡Claro que sí! es curioso ¿ no te parece?
El objeto que había escogido, era una bola de nieve en la cual se encontraba una pequeña isla con una pareja abrazándose sobre esta, al lado de una palmera que quedaba cubierta con la diminuta nieve artificial y que solo al agitarla dejaba ver el agua azul pintada rodeando la pequeña isla, aparte la bola estaba acentuada en una madera con forma de flor de loto muy hermosa.
- No tiene coherencia la playa y el mar bajo la nieve - dijo agitando la bola
- umm...Es más como si bajo la inmensa tempestad que rodea a la pareja, juntos lograran encontrar lo cálido aun si esta sigue cayéndoles encima.
Demian observo mi rostro y deje de divagar en el significado de la estructura de la bola, en cierta medida ese significado que yo le había dado era el reflejo de la situación en la que me encontraba, recordaba que cuando yo llegaba, Demian curaba mis heridas, cada herida que cada cliente me hacía, con cada abertura de mi piel él era quien las curaba.
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Bajo tu dominio
RomanceMaddy, una chica inocente, amada por su hermano, odiada por su padre y apetecída por su tío. Cansada de su pasado y de tanto rechazo, decide hacer un trato con su padre; "el pagaría toda su carrera de diseño a cambio de que ella no le jodiera la vid...