Soledad en el destierro del dolor y la pena vagan los fantasmas de la desesperación que encadena. En un desierto interminable de arena, el hombre perdido se adentra arrastrando el peso de su cadena. En busca de un paraíso del aire que oxígena acaba respirando aquello que envenena. Detrás de un espejismo de una fuente que suena acaba engañandose de ilusoria escena. La primera gota que cae si el cielo de repente truena la esperanza del agua que en algún oasis se almacena. Si no se siente la sangre que corre por las venas, el alma de aquí para allá sin sentirse plena. Un desierto en el corazón soledad que apena, si miras en tu interior silencio que se desencadena. Un manantial de agua pura si el alma frena, dentro de ti en la noche de estrellas la dulce cena.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.