En mi pecho la aurora amanece un sol de alegría, que paso la noche más oscura y más fría. Ha nacido un niňo de luz la inocencia perdida, del vientre de una estrella una luciérnaga que brilla. Tanto te busque en todas partes, llamando al pomo de las puertas me abres una ventana de luz. Claridad que a la conciencia despierta en un silencio al alba al fin el corazón en calma.
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