Es el eco del silencio el que retumba en lo mas hondo de mi Ser. Una voz que sin palabras me llama sin pronunciar mi nombre. En la mente sin ruido aflora una melodía un néctar de dioses. Qué bebo despacio es mi pecho el que se regocija si se deslumbra un nuevo horizonte el alma en calma. Después de un viaje infinito hacia dentro, un instante de felicidad que parece eterno y perenne. La lámpara se enciende en el más hermoso de los silencios. Se acalla el caos y el desasosiego. Es la paz que me habla cuando todo calla.
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