Merece la pena por los amaneceres por venir. Por los besos que no se han dado, por las primaveras que llegaran. Por las cerezas que no has probado, por el tiempo que se esculpe en un eterno ahora. Por las huellas que aún no has pisado, por la fiesta que celebras cada despertar, por los sueños que no se han cumplido. Por la dicha de amar en libertad, por las sonrisas que alumbran galaxias, por los que se fueron y por su memoria presente. Por la vida y el camino merece la pena, este viaje a paso lento, sin más equipaje que la liviana presencia del Ser, Merece la pena que pasa rápida como una brisa, la vida que es para gozarla así que no llores por mi.
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