Una noche de madrugada en completa soledad, sentí mi alma asolada por un sueño del que no despertaba. Aún mis ojos abiertos hasta la misma alborada dormía anestesiado en un vacío, si asomaba a un pozo profundo dentro de mi. Era tan grande está herida de amor que no había consuelo para tanto dolor. En un instante infinito sentí que me elevaba al entrar por la puerta de mi morada al Amor que me visitaba. Paso dentro de mi estando dentro que surgió una luz de mi pecho justo en el centro. Mi alma quedó prendada cuando me acaricio un viento de madrugada dichosa presencia enamorada. Mi corazón oraba cuando el cielo se abrió en la tierra y caí en sus brazos invisibles que sostenían los cimientos de la razón para no volverme loco. Una noche de amor pude ver su rostro intangible la mirada apacible que colmó de paz todo mi ser. Un misterio amoroso si me entregó a su amor hermoso el secreto escondido del tesoro de la esencia. No es otro que el retorno a la divina inocencia que espero a un niño con ojos de sol con toda paciencia. Más allá de toda ciencia.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.