Desterrado al desierto de la soledad recorriendo caminos arena hacia ninguna parte, Perdido ya dejé de encontrar sus huellas su silueta despareció tras la dunas. Se marchó y ya no puedo beber de sus labios, solo veo el espejismo de su figura como si se tratara de un fantasma. En este vacío del desamor me acabo arrojándome a los infiernos, me desvisto del traje de las ilusiones. Desnudo salto al fuego que consume para convertirme en cenizas que dejaron la pasión. Todo queda como un recuerdo incómodo de lo que pudo y al final no fue, de lo que fue y pudo haber sido. dolor que se alberga en el alma llévame a donde habita el olvido, que no puedo dejar de pensar en ella. Desgarra de mi ser este corazón mal herido.
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