Capítulo 7

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1er mes de embarazo

La mañana siguiente la habían despertado unas ganas enormes de vomitar, sabia que tenía, pero no quería aceptarlo. Su menstruación había estado ausente ya una semana, la misma continua a la que comenzaron los síntomas.

Luego de expulsar hasta el ácido gástrico por su boca, decidió terminar de higienizarse y bajar a la cocina. En la misma ya estaba su familia reunida como cada día, hacía ya un mes. El olor a tocino le provocó arcadas pero las pudo manejar, o más bien, no tenía nada que expulsar ya.

-Buenos días- saludó.

-No tan buenos para ti al parecer- respondió Zoey.

Su rostro estaba pálido y se notaba mucho más delgada de lo habitual, sus ojos lánguidos por los pocos alimentos consumidos y sus labios resecos y quebrados. Su aspecto era deprimente.

-Hija, insisto a que vayas al hospital. No tienes buena pinta- le hablaba con tal dulzura su madre que estaba por convencerla.

-Les he dicho que estoy bien. Dejen de molestar- dijo molesta y se sentó en la isla de la cocina.

-Si eso es lo que quieres- contestó Zoey.

Danna se había quedado al margen de la situación, cosa que le extrañó, porque siempre andaba parloteando.

-¿Danna no tienes nada que decir?- le preguntó.

-Solo que si vas a desayunar

-Tomaré solo un vaso jugo- la chica se lo sirvió ya que estaba próxima al refrigerador -Gracias.

Tomaron el desayuno en silencio, muy incómodo por cierto, nadie se atrevía a romperlo. Sabía que su familia sufría, que le hacía falta su vitalidad, su aura de diversión, toda ella. Pero, ella también sufría, su esposo se marchó y no sabía si regresaría. Toda su forma de ser se fue con él, intentaba ser la de antes, por su familia , pero no podía.

Nunca en su vida creyó que su felicidad dependería de una persona de una manera tan alucinante, pero ahí estaba, sufriendo por su chico, al que apenas conocía de un año y tres meses.

-Voy a salir, necesito comprar algo- aviso a todas cuando se dirigían a la sala de estar para ver su serie favorita.

-¿Para dónde vas?-pregunta Sara.

-Necesito aire, mamá.

-Te acompaño- saltó Danna de su asiento.

-No, iré sola, necesito pensar- y sin más salió por la puerta de entrada.

Se dirigió a la farmacia mas cercana, necesitaba salir de sus dudas y enfrentar, porque sabía que el resultado seria positivo, lo que vendría más adelante. Solo que necesitaba confirmarlo, ver que era real.

-Dame un test de embarazo- pidió en cuanto llegó.

Fue atendida y rápidamente tomó camino para su casa. Cuando entró, avisó su llegada y subió directamente a su habitación. Allí fue al baño, e hizo lo indicado.

Esperó el tiempo que necesitaba, y observo el predictor. Su sospechas habían acertado, estaba embarazada. Lágrimas salían de sus ojos, no sabía si de tristeza y miedo por ser mala madre o de felicidad, por el fruto de su amor con Justin.

Se dejó caer en el suelo, tiró la barrita en el inodoro y lo descargó. Decidió contarle a su familia para que le dieran su apoyo, pues lo necesitaba. Bajaba las escaleras muy lentamente, porque sus piernas estaban débiles.

Llegó al salón, le salió un sollozo y los tres rostros presentes voltearon inmediatamente.

-Hija, pero, ¿qué te pasa?- saltó su madre del sofá para abrazarla -¿Es por Justin de nuevo, querida?

Negó con la cabeza, las lágrimas no la dejaban hablar.

-No... no... es...- no podía articular palabra.

-¿No?- negó -¿Entonces qué?- preguntaba esta vez Danna.

Los latidos de su corazón se aceleraron, comenzó a marearse y a ver nublado, hasta que sintió su cuerpo debilitarse, arrastrado por la oscuridad.

-¡Sonny!- escuchó a su hermana.

-¡Allison!

Y más nada.

Despertó en la habitación de un hospital y allí estaban las mujeres que conformaban su familia, que al verlas con los ojos abiertos corrieron a ella.

-¿Cómo estas?- preguntó Sara.

-Bien, pero cansada- miro la intravenosa en su muñeca derecha.

-¿Sabes que te paso, cierto?- pregunta Zoey.

-Si, me desmayé.

-Tienes poca vitamina en el cuerpo, tus defensas están muy bajas- le regañó su madre.

-Perdón, de ahora en adelante me cuidare más. Lo prometo- y claro que debía, otra personita dependía de ella.

-Te hicieron análisis de sangre para saber tu condición anémica, no tardan en llegar- agregó Danna.

-Mamá, chicas, tengo algo que decirles- era momento de hablar.

-¿Si?- asintió a su madre -A ver, habla.

-Estoy...- fue interrumpida por el doctor.

-Ya despertó, señorita O'Connell- se le estrujó el corazón ante aquel apellido -Eso es bueno, así escuchará su diagnóstico. Su nivel de vitaminas en el cuerpo es bajo porque está usted embarazada. ¡Enhorabuena!, no hay nada de que preocuparse, solo debe cuidarse e ir donde un obstetra. Mientras tanto le vamos a suministrar unos medicamentos. Eso es todo, la dejo con su familia.

Salió el doctor y vio a su alrededor, estaban todas en shock.

-¡Ay!, ¡lo sabía, lo sabía!, ¡seré tía!- la primera en reaccionar fue Danna y luego se le unió Zoey.

-¿Mamá, no dirás nada?- pregunto

-¿Lo sabías?- asintió -¿Y no nos ibas a decir?- lucía ofendida.

-Cuando estaba llorando, se los quería decir y me desmayé. Luego, cuando iba a contárselo el doctor me interrumpió- explicó.

-¡Oh, mi niña!- la abrazó -¡Que felicidad!, ¡seré abuela!

-¡Ay, mamá!, tengo miedo de no ser suficiente para él- dijo afligida.

-No digas bobadas, Sonny. Serás la mejor mamá del mundo- le regaño Zoey y ella sonrió, cosa que no hacía desde hacía mucho tiempo.

-Es cierto. ahora buscaremos la de alta y nos vamos a una revisión. ¡Quiero ver a mi sobrinito!- grito Danna con efusividad.

Y así fue, salió de emergencias hasta la tercera planta, donde estaba maternidad. Prepararon una cita de inmediato y fue atendida.

Le hicieron las preguntas de rutina para obtener su ficha, estaba ya en la camilla y la doctora preparando todo para la ecografía. Le untaron un gel frío y de inmediato el transductor se paseaba por su vientre plano.

-No hay riesgos en este embarazo, estás de un mes ya, líquido amniótico perfecto, aún es una pequeña bola de sangre tienes que tener cuidado- la doctora hablaba y miró a las demás, sus cara estaban iluminadas- y hay un pequeño detalle que no se nos puede escapar.

-¿Qué pasa doctora?- dijo nerviosa, no quería que su bebé estuviera mal.

-Relájate no es nada malo. Solo que aquí hay otro embrión. Tendrás mellizos- se le paralizó hasta la vida.

No es uno, son dos, pensó. Ahora sí estaba cagada de miedo.

-¡Sí!, ¡dos bebés!- gritaron Danna y Zoey al unísono. Su madre solo derramaba lágrimas con una enorme sonrisa pintada en su rostro.

Amor y Dolor IHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora