Zoey había montado una pastelería con su madre, ella se encargaba de las finanzas, al fin y al cabo eso era lo que le apasionaba y había estudiado.
Le iba muy bien a las dos, el negocio tenía mucha popularidad y siempre había trabajo por hacer. Desde grandes pedidos, hasta personas que pasaban a comprar muffins o tartas.
Los postres eran muy buenos, masa suave, el dulce controlado. Se notaba que Sara sabía hacer su trabajo. Tenían a dos pasteleros más y una chica en caja que recibía las ordenes.
Los pedidos telefónicos los recibía Zoey personalmente.
Ese día estaba muy ocupada con la contabilidad del negocio, su pequeño niño estaba en el local y tenía que estar pendiente de él.
Inmediatamente su hijo pasó por su cabeza, también pasó James, el padre.
Confió demasiado en él, le entregó su corazón y él simplemente huyó al enterarse de que un bebé se formaba en su vientre.
-Soy muy joven para tal responsabilidad. No puedo, si abortas nos quedamos juntos y quizás en un futuro muy lejano tenemos otro. Pero, si decides quedarte con él, esta será la ultima vez que me verás- esas fueron exactamente las palabras de aquel hombre.
¿Y ella?, ¿Acaso también no era joven?
Allí se dio cuenta de que él era un monstruo, un narcisista, no pensaba en nadie más que en él.
Apartó esos pensamientos rápidamente de su cabeza, no se mortificaría pensando en él.
Miró a su pequeño bebé y sonrió con amor. Era precioso, tenía su pelo rubio y sus ojos eran grises. Todo un muñeco.
Para su mala suerte se parecía a él, pero eso no era un problema en absoluto. Ella amaba a su hijo de todas formas y eso no cambiaría nunca.
Cuando vio su carita por primera vez, prometió cuidarlo y darle su amor siempre. No dejaría que su padre le hiciera falta, sería su padre y madre. Cuando creciera le diría la verdad y tampoco lo pondría en contra del que fue su progenitor.
Suspiró y Ryan se removió en el pequeño cunero que hay en la oficina de ella.
-Mamá- dijo su pequeño ángel.
Era la única palabra que decía y la repetía constantemente, llenando de orgullo el pecho de Zoey.
-Hola, precioso, ¿cómo despertó el príncipe de mami?- le dijo con voz de bebé.
El niño le respondió con una sonrisa mostrando sus cuatro pequeños dientes y marcando unos hoyuelos adorables en sus mejillas.
-Tu sonrisa me da la fuerza para levantarme cada día, cariño. Si supieras lo mucho que te amo.
Se levantó de su silla y se dirigió a tomar a su hijo en brazos y llenarlo de besos por todo su rostro, haciendo que el bebé riera a carcajadas en sus brazos.
-Lo mejor que hice fue escogerte a ti sobre todas las cosas.
Ryan la miró concentrado y con sus dos manitas tomaron su rostro y le besó la nariz a su madre.
-Mamá- repitió.
-Yo también te amo, mi amor. Vamos a por algo dulce.
Salieron del pequeño estudio y se acercaron a Lucy, la chica de la caja.
-Hola, Lucy, ¿todo bien por aquí?
-Si, Zoey. Las ventas muy bien como cada día.
-Perfecto. ¿Me das dos muffins de vainilla con cobertura de chocolate?- preguntó amable.
-Claro que sí, ya va saliendo.
Se sentó en una mesa y Lucy llevó los postres a donde ella estaba con el niño.
Cuando terminó de comer, tomó dinero de su bolso para pagar. Miró a Ryan que estaba en una sillita para bebés y confiada fue a la caja.
Lucy terminó de cobrarle y escucharon la puerta de entrada abrir. Volteó a ver quien llegó y como la mesa donde estaba sentada estaba cerca de la entrada, antes de ver al cliente, vio la silla de Ryan precipitarse de lado hacia el suelo.
El corazón le martilló en el pecho y gritó con miedo.
-¡Ryan!
Antes de que se estrellara en el piso, las manos de un hombre detuvieron la caída. Corrió hacia el lugar y tomó a su bebé cuando ya estaba bien posicionado.
-Mi bebé, mi amor. ¡Dios!, casi me matas de un susto- le dijo abrazándolo y besándolo -¡Oh gracias señor!, si no fuera por usted mi hijo se hubiese dado un buen golpe- dijo sin mirarlo.
-No hay de qué, pero tiene que tener más cuidado y no dejarlo solo.
Ella le dio la cara, y se quedó de piedra.
Era un hombre muy guapo, tenía los ojos azules y mirada profunda. Su cabello negro azabache le daba la impresión de un hombre imponente.
Y vaya que lo era.
-Solo fui a pagar, pero le aseguro que nunca más lo descuidaré así.
-Eso espero. Es un niño muy lindo- dijo sobándole su cabecita -Y muy inquieto.
Zoey se rió y él quedó concentrado en sus labios, haciéndola sonrojar.
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Amor y Dolor I
Romance"La historia de una familia" Cuatro historias en un solo libro. Novelas que antes estaban publicadas y que vuelven a Wattpad: ✓Esperándote ✓Amándote ✓Siempre Contigo ✓¿Te conquisto? ••Libro marcado con Contenido Adulto por escenas algo violentas.••...
