Capitulo 81

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[Harry]

 

Entrecierro los ojos hacia ella. Creo que si la miro lo suficiente despertará. Estoy enfadado, muy enfadado. Mis ojos se deslizan desde su frente hasta su barbilla, mirando sus cejas, su simétrica nariz, las pecas de sus pómulos, su boca y vuelvo a hacer el mismo recorrido.

“Sr. Styles, usted sabe que hay sillas en caso que desee sentarse,” escucho a la Sra. Green y asiento con la cabeza sin despegar la vista sobre ella.

“Gracias pero no.”

 “La chica está bien.”

“Lo sé.”

“No se despertará si usted la sigue mirando,” Sra. Green comenta y estoy seguro que está sonriendo.

“Lo sé.”

“¿Por qué la estás mirando tanto?”

“No lo sé.”

“¿Es su novia?”

“No, no lo es.”

Más silencio y yo no me muevo. Escucho el sonido de hojas de papeles, las teclas del computador y la silla crujiendo contra el suelo. Sra. Green está aburrida, sé que quiere conversar pero estoy demasiado ocupado.

“Tengo una banana que traje de la casa, no sé si la quieres.”

“No ahora, estoy ocupado,” le respondo y mi vista sigue sobre ella.

“Harry, eres como una estatua. No, en verdad, debo admitir que luces como psicópata. 15 minutos mirando a la muchacha, dale un descanso.”

“Me rehúso,” negué con la cabeza. Escucho su pesado suspiro y creo que se ha levantado de su asiento.

“Iré al baño, si ella despierta dale el vaso de agua y galletas ¿sí?”

“Bien.”

La Sra. Green se marcha y me quedo solo con ella. Mi pie izquierdo golpea el suelo de manera repetida. Estoy ansioso, nervioso y enfadado.

Aprieta suavemente sus ojos y unas pocas arrugas aparecen en su frente. Suelta un quejido y yo frunzo el ceño. Sus parpados revolotean y su mirada se enfoca en mí.

“¡Lucy! ¿Qué va mal contigo?” Ladré.

“Sí, hola para ti también,” susurró y volvió a cerrar los ojos.

“Lo siento,” dije de inmediato y ella abrió los ojos confundida por mi cambio de voz. “¿Quieres agua?”

“Por favor.”

La ayudé a sentarse en la camilla y le entregué el vaso con agua. Traga pequeño sorbos y mi mano frota su espalda mientras la observo cómo lo he hecho estos 15 minutos.

“¿Dónde están mis lentes?” Los saco de mi bolsillo y se lo entrego. “Tú no deberías estar aquí, Harry.”

“¿Entonces quién cuidaría de ti?” Inquirí, frunciendo el ceño.

“Alguien más,” se encogió de hombros. “¿Dónde está Cassie o Mandy?”

“El profesor no las dejó venir.”

“¿Sólo tú?” Lucinda me mira incrédula.

“Sí, porque soy genial,” ella se quedó mirándome esperando la verdadera respuesta. “Yo fui el primero que corrió a ayudarte, deberías saber eso.”

“Gracias,” suspiró y bajó la vista.

“Creo que debes una explicación.”

“¿A ti? No lo creo,” sonrió sin mirarme.

Opposite worlds  »h.sDonde viven las historias. Descúbrelo ahora