Capítulo 3

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     La jornada del Lunes había quedado marcada en su memoria como un día de incertidumbre. Fue igualmente una jornada asfixiante, cálida y de cansancio. Antes de almorzar bajó al jardín y se puso a escuchar música de su celular, con los audífonos. Leticia Anglas no sabía lo qué le pasaría a su padre. Era más seguro que su viejo, como solía decirle. Fuera arrestado. Eran varios los delitos y no la tendría tan fácil. Mucho menos teniendo como abogado a Albert, él era infalible en sus argumentos. Y no se le escapaba nada.


     Su viejo sería suspendido por la oficina de Control de la Magistratura por alrededor de seis meses, mientras se investigarían los cargos, por presunta inconducta funcional y por haber fallado a favor de la liberación de cuatro presuntos narcotraficantes, y por complicidad en lavado de activos. Además su papá sabía que se enfrentaría preliminarmente a prisión preventiva. Y Albert ya se había movido para impugnar la comparecencia restringida. En definitiva su viejo iniciaría a podrirse en la cárcel. Y a su deseado Albert no le temblaría la mano para seguir hundiéndolo.


     Asimismo, en el procedimiento indagatorio observaron la presunta existencia de elementos de convicción suficientes que evidenciarían, que el investigado, osea su padre, habría incurrido en conducta disfuncional, al presuntamente incumplir el deber de impartir justicia con razonabilidad y respeto al debido proceso. En este contexto, el Jefe de la Oficina de Control de la Magistratura, exhortaba a los jueces del poder judicial para que realizaran una labor jurisdiccional con apego a la ley, y así fortalecer la institucionalidad del Poder del Estado. Es decir su padre ya estaba frito.


     Leticia se encontraba en graves problemas, no sabía que sería de ella, ni que pasaría con las propiedades de su padre, sus ahorros, su prestigio ganado a través de los años definitivamente ya se habían ido al desagüe...


     Recordó que su padre le dijo que busque a Albert y que se le insinue, y que de una vez lo atrape y no lo deje ir. La verdad ella dudaba bastante de la hombría de Albert, siempre estaba rodeado de abogados, músicos, pintores, ingenieros... siempre hombres, muy rara vez lo vió interactuar con mujeres, por eso ella se vestía algo varonil. En su locura de quererlo atrapar, pensó que sólo así el se fijaría en ella. A Albert nadie le conocía novia, conquista o se le había visto por antros de prostitución, ni se le sabía interesado en ninguna mujer, por ello algunos especulaban una posible homosexualidad. La misma que ella quería revertir.


     Desde su adolescencia Leticia había querido que él se fijara en ella, pero no, él jamás lo hizo. Siempre estuvo obsesionado por aprender idiomas, cosas de abogados, y de escritores... Le encantaba verlo tocar instrumentos diferentes, se veía muy sexi.


     Cierta vez, en una fiesta organizada por su padre para celebrar sus 20 años ella consiguió ingresar a su casa marihuana, crack y anfetaminas, los cuáles eran para estimularle su ... ya saben. Pero él muy virtuoso al darse cuenta que en la fiesta estaban circulando estas golosinas, llamó a la policía y todos fueron a parar a la reja, toda una noche, y lo peor. Él no fue a prisión, pero Leticia si. Pasó toda la noche en una celda fría. Y aunque su padre a la mañana siguiente le encargara a él rescatarla, y ella lo recibiera muy efusiva no pasó de un abrazo.


     —Dios, por favor, dale cuerda al corazón de Albert, para que lata loco por mi, please, te prometo vestirme de mujer y bordar pañuelos y ser la mejor ama de casa y madre de sus hijos, los de Albert, claro. Porque como abogada me muero de hambre. Además sólo lo soy por petición de mi papá. Por favor, Dios si me concedes esto te juro que no volveré a leer "La historia de O", a Eric Simmerman, a Miles Archer, a Henry Miller, o a Vatsiaiana, o a Noelia Amarillo, E. L. James... ni ningún otro autor, caso contrario los devoraré todos. Y pueda que yo misma escriba mi propia "Historia de L".

A FAVOR DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora