Las cámaras de seguridad de la casa marcaban milímetro a milímetro cada espacio exterior de la vivienda de Albert, uno de los hombres de seguridad había salido a probar las imágenes recibidas. Todo iba de acuerdo a lo esperado.
Albert salió confiado a comprar a un par de cuadras de casa, para probar la seguridad, en el camino. Sintió que era observado, caminó a prisa marcando sus pasos, haciendo resonar sus zapatos con el fin de corroborar si era seguido. Se paró mirando por uno de los vidrios de un establecimiento y pudo divisar a un hombre a lo lejos de él con una cara bastante ancha que parecía leer los anuncios publicados en el mural de una tienda, por eso no le tomó importancia y reanudó sus pasos hacia la próxima cuadra, cuando menos lo pensó escucho un pequeño ruido, algo así como un clic al que él ignoró por completo, metió la mano a su bolsillo izquierdo de su pantalón y sacó su celular y lo volvió a introducir a su bolsillo. Al segundo sintió la presencia de alguien detrás suyo, por ello él sólo miró a través de los vidrios de los establecimientos buscando saber quien se encontraba en su espalda; sólo vio a una mujer con un short y un minúsculo polito que apenas y le cubría los pechos; parecía una de esas mujeres que suelen presentarse en shows privados para varones por su atuendo. Albert sólo observó y continuo su paso sin mirarla, pues a decir verdades, él sólo tenía ojos para Ellen. Cerca ya de ingresar a la farmacia en donde solía ir a comprar pañales para sus niños, otra mujer que lo interceptó se paró frente a él y le dijo que le hiciera el favor de obsequiarle unos minutos para realizarle una encuesta para una empresa de mercadeo.
—Disculpe señorita, pero llevo prisa.
—Por favor, puedes ayudarme, es que no he realizado desde la mañana ninguna encuesta y a mi me pagan por porcentajes de trabajo realizado. ¿si? ¡Por favor!, ¡por favor!, ¿Qué te cuesta darme 5 minutitos de tu tiempo guapo? —Decía insistentemente la mujer.
— Te ayudaría pero realmente no puedo, llevo prisa.—dijo Albert mientras sonreía a la mujer que se le quedó mirando directo a los ojos.
—¡Eres un encanto! —dijo la mujer mientras se le colgó del cuello a Albert intentando besarlo.
—¿Qué es lo que le pasa? ¡Respete!, Yo no le he dado motivos para que se me tire encima —decía molesto Albert por la impertinencia de la mujer.
Mientras descolgaba los brazos de la mujer de su nuca el hombre que había visto inicialmente salía de un auto turquesa apuntando a Albert con un arma. Y las dos mujeres se le tiraron encima confundiéndolo. En menos de cinco minutos Albert ya estaba siendo conducido al interior del vehículo con las manos unidas en una esposa por otro hombre que salió de la nada.
—Esto fue pan comido —Toma la esquina de la izquierda y conduce por ahí tres calles a la derecha, habló el hombre de la cara ancha al hombre que conducía, mientras una de las mujeres iba sentaba en el asiento del copiloto apuntando con un arma a Albert, el cual aún no salía del asombro.
Disimuladamente Albert metió la mano a su bolsillo derecho posterior y presionó un botón de alarma que él llevaba en su llavero para que sus amigos estuvieran alertas.
—¿A dónde me llevan? —preguntó Albert al hombre que le apuntaba con un arma a su izquierda.
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A FAVOR DEL AMOR
RomanceUn hombre muy versado es aquel que es muy instruído en varias materias o muchos conocimientos, así es Albert, un hombre bastante alto. ¿Cuánto? 1.97cm. Todo un hombre de letras y artes que vivía holgadamente en una rutina constante, intentando escr...
