—Parece que te fuiste de vacaciones y regresaste, vaya, sólo te faltó tomar sol... Espero hayan traído souvenirs para todos, ¿verdad chicos? —comenta irónicamente Marcelo levantando una ceja al ver retornar a Albert de la mano de Ellen cambiados y recién bañados. Por cierto el aparatito que dejaron aquí transmitía en vivo y en directo el concierto privado de unos trillizos en DO mayor, ... y bueno ya los cambiamos y dimos de comer entre todos.
—¡Mis hijos! —empieza a correr Ellen hacia las escaleras.
—Pierde cuidado Silvio parece que es muy bueno con los niños, ni bien lo vieron se calmaron y ahorita él los tiene aburridos con un cuento que esta inventando de un par de idiotas que se embarazaron sin darse cuenta... —Comenta Mario en tono burlón.
—Ese ya me va a escuchar, como le va a contar historias de esas a mis bebes. —Comenta Albert alcanzando a Ellen, de camino a las escaleras.
—Ya muchachos, dejenlo ser, a esa edad ni conciencia tienen de lo que ese chico pudiera estarles diciendo. Tomenlo con calma y aprovechense un poco, ¡total! ya se dieron gusto hace un rato o creen que no los escuchamos, con semejantes jadeos desde la alberca... —Comenta Marcelo.
—Más bien ahora que están ambos dispuestos y disponibles, quiero que vean este plan que entre Silvio y los hombres de tu seguridad hemos ideado... Mira ¿que te parece esto?... — Les Comenta Marcelo.
—¡Es que piensan colocar cámaras en toda la casa?. —Pregunta Albert asombrado.
—¡Así es pillín!, dice Silvio subiendo las últimas gradas de la escalera, sosteniendo en brazos a la pequeña Lorena.
—¿Qué haces con la niña?, debiste dejarla allí con sus hermanitos,— dice Ellen acercándose a su hija.
—Ella quiere estar con su padrino, mira y comprueban que ni bien Silvio acerca a la niña a Ellen ella busca los brazos de Silvio, lo mismo ocurre si se la acerca a Albert.
—¡Por Dios! que hechizo le hiciste a mi hija —Pregunta Albert ceñudo al notar que su hija prefiere los brazos de Silvio a los suyos.
—Nada cabrón, simple y elemental, tu hija tiene buen gusto, además ya se dió cuenta que su padrino es mas guapo que su papi y además hueles a perro en celo. ¿cierto Lorenita?, ... Viste dice que sí —dice Silvio acercando a la niña a su oído en alusión que la niale está diciendo ago.
—Bueno, volviendo a lo de la seguridad, vamos a instalar un control en la entrada del estacionamiento con dos hombres de confianza que se encargarán de controlar las cámaras de seguridad exteriores, mientras que desde la habitación de los niños o de tu habitación podrás controlar las cámaras de toda tu casa. Hemos ingresado cámaras a la farmacia que está a un par de cuadras y al súper donde suelen ir. Y bueno, también, por las calles en ruta hacia el bufete, así es que siempre den de tomar esa ruta para salir o para ingresar a este lugar. Del mismo modo el personal de tu seguridad y la Ellen podrán saber por donde están. Sólo hace falta instalar un localizador a tus vehículos y hasta a la bicicleta que suele usar Ellen para ir a comprar a las voladas. Aunque si sigue las indicaciones no necesitara salir para nada de aquí. Total dispondrá de todo lo básicamente necesario. Sólo nos harían falta colocar cámaras en las inmediaciones del juzgado y en camino Al conservatorio. Queremos saber que rutas empleas para dirigirte allí.
—¡Por Dios! eso es una exageración, ni que fuera el mismísimo presidente. —Exclama Albert sorprendido por la audacia de sus amigos.
—¿Albert crees que es juego?, estamos hablando de narcotraficantes, ellos no se tocarán el pecho porque tengas trillizos o porque Ellen sea mujer, ¡Nooo!, Ellos aprovecharán todas y cada una de tus vulnerabilidades para ir tras de tus huesitos, y creeme cabrón, que si te agarran te dejaran como la coladera que le compraste a Ellen, sólo que inservible y listo para que te refundan 10 metros bajo tierra y encima destrozaran a tu mujer e hijos. Tú sabes muy bien a que nos enfrentamos con esa gente. ¿Por qué crees que me mude contigo? A mi no me gusta ser mal tercio y mucho menos escuchar gemidos desde la piscina, como los de tu sinfónica de hace como un par de horas, pero aprecio nuestras vidas y sé que si estamos separados nos darán con todo, y yo aún soy virgen. Así que aquí me tienes, corrección aquí nos tienen. —Comenta Silvio.
—Gracias hermano, sé que a uds les debo esto y mucho desde siempre, pero no me termina de gustar que andemos como si tuviéramos que escondernos en madrigueras para esquivar a nuestro acechador. —Dice Albert preocupado rascándose la barbilla.
—Tengo miedo, de toda esta situación que comentan —Dice Ellen cogiendo en brazos a su niña. y sentándose más cerca de Albert, el cual no duda en acercarla más hacia él en un abrazo protector.
—Señor, necesito autorización para colocar ya mismo el equipo de rastreo en sus vehículos, —dice uno de los guardia de seguridad a Clemente.
—¡Hazlo ya!, inmediatamente, no podemos perder más tiempo, dice Clemente dirigiendo su mirada a todos los ahí reunidos.
—Bueno, gente este pechito debe seguir su camino e ir a verificar que Aromas Peruanos abra sus puertas a todos los comensales, además que debo asegurar que estos coman algo decente esta tarde. sí es que queda en pie, yo me hago responsable de las compras de alimentos, para esta casa. Y ya quedé con Silvio que pondré mi cama al lado de la suya.
Marcelo sale de a casa y cada quien toma su lugar, mientras que Albert y Ellen regresan con la pequeña Lorena dormida en brazos de su padre seguida de Ellen a la habitación en donde se encuentran aún dormidos sus dos hermanos. Acuestan a la niña y salen juntos tomados de la mano.
—Albert se dirige a su pequeña oficina con la mirada atenta de Ellen que no deja de admirar a desde cerca a un Albert que nuevamente parece estar discutiendo algo via telefónica con alguien, parece que es alguien del bufete o algo así, a veces no entiendo que es todo lo que hacen esas personas que trabajan allí para él. Lo que sí me sorprende es que a donde él va siempre hay mujeres que le revolotean como moscas a su alrededor, y que haya hombres que lo miren con tanto respeto y el que ninguno se atreva a cuestionar sus decisiones, la verdad es que me sorprende, pues aquí en casa es todo lo contrario, parece un gatito y siempre hace lo que yo quiero o digo. La verdad es que amo a este hombre. —Piensa Ellen observando a Albert hacer su llamada telefónica.
—Ven aquí cariño —dice Albert con una sonrisa y unos ojos chispeantes. No te lo digo a ti Leyla, tu has lo tuyo y quiero esa llamada en ¡ya!.
—¿Irritado? y ¿Preocupado? —Pregunta Ellen. abrazando a Albert.
—Mi amor quiero un delicioso beso tuyo —dice Albert presionando a Ellen contra su cuerpo y pellizcando su trasero.
—¡Albert! es que te has vuelto loco, tienes que ponerte a trabajar y yo debo de ir por mas formula para los niños para preparar las mamilas de los niños en dos horas en la que ya han de estar por despertar. Además ahora que hay más gente aquí hay mucho más que recoger y cocinar. —dice Ellen tratando de safarse de los brazos de Albert.
—Si, lo estoy y en exceso, mi chica es muy trabajadora por excelencia y no puedo dejar que esos mantenidos te hagan trabajar más de la cuenta. Lo que me irrita es que no tengas tiempo para ti, ni para que te alimentes adecuadamente, casi te la pasas metida en ese cuarto de los niños y recogiendo aquí y allí, y me irrita que salgas sola a comprar enseñando toda tu belleza a tanto degenerado que te comen con los ojos, crees que no me doy cuenta de cuanto viejo cabrón te desea. Me pongo celoso hasta los pelos... Pero lo que más me irrita es que andes sóla sabiendo que podrían apartarte de mi para siempre sabiendo que el peligro está allí afuera. Te prefiero aquí para mí, me vuelves loco Ellen. No lo entiendo, no sé que me hiciste y no me interesa entenderlo, estoy aquí contigo, mi chica de la mirada azul, mi novia, mi mujer y casi esposa, porque no creas que me he olvidado que debemos de dar ese gran paso un día de estos. Sólo quiero que estos problemitas se solucionen. Ahora que lo pienso, es mi culpa que siempre le restáramos importancia a ciertos temas en nuestra relación.
—Amor sé que a veces estas ocupado, es que haces muchas cosas con tanta pasión que me encanta eso de ti, se que a veces tienes unos días malos... Ey no me muerdas
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A FAVOR DEL AMOR
RomanceUn hombre muy versado es aquel que es muy instruído en varias materias o muchos conocimientos, así es Albert, un hombre bastante alto. ¿Cuánto? 1.97cm. Todo un hombre de letras y artes que vivía holgadamente en una rutina constante, intentando escr...
