Albert y Clemente ingresaron. Y debido a que en ambos casos la bala ingresó y salió solo hubo necesidad de curación. Y estuvieron un par de horas en observación en una camilla en emergencias.
Silvio por su parte no se despegó de la hermosa enfermera que acompañaba al anciano y a la tal Martha. E insistía en obtener el nombre de la hermosa enfermera.
Bien, señorita de ojos lindos; este enamorado necesita de su atención urgente. Tengo un palpito extraño, parece que ahora si me va a dar algo. No sea cruel deme una medicina para acabar con está lacerante opresión. Decia Silvio con tanto dramatismo que la señorita se acercó a Silvio con intención de averiguar si realmente se encontraba mal. Pues la actuación de Silvio era de lo más realista.
A ver déjeme ver su pulso dice la enfermera acercándose a Silvio para tomarle la mano. Silvio se la proporciona y justo cuando la enfermera está colocándose frente a él. Silvio con un brazo la atrae hacia él y asalta sus labios con frenesí. Al inicio la enfermera se resiste, pero finalmente cede a las caricias de la juguetona lengua de Silvio. Y a las manos inquietas que poco a poco van ganando protagonismo.
Al cabo de unos minutos SIlvio se separa unos centímetros de ella para observarla de cerca con sus labios hinchados.
—Eres la medicina perfecta para este solitario corazón. ¿Me harías el honor de conocer tu nombre?
—Es ud. Un atrevido
—Tal vez. Pero admite que te gustó besarme, sino me hubieras apartado en el segundo uno. ¿no es asi?
—¡Vamos! Dime que te gustó. Admitirlo no es pecado. Te sentí vibrar en mis brazos ojos bellos. ¿Anda. Regalame tu nombre?
—...
—Te gusta torturar a las almas afligidas. ¿no es así?. —Dice Silvio tomando su mentón y arrebatándole un segundo beso. Hasta pegarla a la pared del pasillo.
—Pero si me asaltó de improviso. Dice la enfermera. Liberándose un poco de Silvio.
—Creo que ya no somos tan desconocidos ni extraños. Minuto a minuto nos hacemos más cercanos. ¿cierto?
—¡Es un descarado!.
—Tal vez. Pero un enamorado al fin de cuentas de tu personalidad. De tu belleza y de esos ojitos hechiceros que me piden ardientemente que aplaque tus más bajas pasiones.
-Dime que te soy indiferente y te dejo tranquila. Y jamás volveré a probar el néctar de tus labios carnosos. Así muera víctima de tu desamor.
—...
—Tu silencio me dice que quieres más de esto. -Dice Silvio y le arrebata otro beso a la aturdida chica. Hasta hacerla gemir. Luego se aparta de ella, sin antes morderle apenas su labio inferior e introduciendo una tarjeta en el bolsillo de su uniforme diciéndole que lo llame. — No volveré a robarle ningún otro beso a menos que tú así lo quieras y me llames.
—El día o hora en la que me llames estaré nuevamente frente a ti. No quiero que pienses que soy un atrevido. Sólo un enamorado de esos bellos luceros que te acompañan... Y bueno si me llamas, me tendrás esperando por ti a la salida de tu turno. Porque entonces, oficialmente tendrás una cita conmigo.
Antes que la enfermera diga nada. Silvio le roba otro beso y le dice que ese es para darse valor de soportar las horas de su ausencia. Y sin más se aleja en busca de su amigo y escolta. Dejando a la enfermera con una mano sobre sus labios. Perpleja. Deseosa y con ganas de más.
—Señorita ¡acaba de robarle el corazón a ese buen muchacho!.
—¿Buen muchacho?, dice a ese asalta besos.
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A FAVOR DEL AMOR
RomanceUn hombre muy versado es aquel que es muy instruído en varias materias o muchos conocimientos, así es Albert, un hombre bastante alto. ¿Cuánto? 1.97cm. Todo un hombre de letras y artes que vivía holgadamente en una rutina constante, intentando escr...
