Parecía ser un dia lluvioso, en el que sólo gotas caen del cielo con distintas formas. De pronto los rayos solares irrumpen el firmamento, haciendo su trabajo, el cielo cambia de colores y las nubes pesadas empiezan a disiparse, pues el día empieza a ser más reluciente y el sol está como si nada hubiera ocurrido instantes antes. Silvio seguía manejando con los limpiaparabrisas danzando. -Albert es un gran tipo aunque bastante extraño y blandengue, a veces, pero un gran hombre al fin de cuentas. Pensaba Silvio, mientras conducía el hermoso Ferrari F60 de Albert, pues había intercambiado auto con su amigo del alma para poder ingresar a la mansión de Leticia, sin problemas.
- Ojala y yo tenga la suerte de encontrarla en bikini, se decía Silvio risueño.
- Buenos días, dice Silvio al pasar por la portería de la mansión y saludando al amable portero, el cual se sorprende de no ver a Albert conduciendo el vehículo. Por ello Silvio, adelántandose a los hechos le dice; -de hoy en adelante me verá muy seguido por aquí.
- Pase, sea bienvenido, la señorita aún no ha avisado su presencia.-Afirma el portero.
- Lo sé, y vine precisamente a animar su día. Afirma Silvio bastante locuaz.
Leticia estaba despertando de su sueño cuando tocan la puerta de su habitación, como cuando su padre vivía con ella antes de ir a prisión. - ¿Mi padre? Se pregunta y sale corriendo a toda prisa a abrir la puerta, sin percatarse que llevaba un minúsculo camisón que apenas y cubría sus atributos.
- ¡Madre Santa! A eso llamo yo un bello recibimiento. Dice Silvio asombrado, sin saber que ver primero. Si las torneadas piernas o la pechera a punto de salirse por el escote.- Lo siento pero no sabía cómo localizarte en esta casona y solo atiné a probar tocando puerta por puerta. ¡Y bingo! Te encontré. - Le dice risueño Silvio.
- Que pesada puede ser la gente cuando quiere ¿No? -dice Leticia. Sin percatarse de su atuendo.
- Lo siento, pero hace apenas unas horas que me dieron el empleo, de súper héroe de esta hermosa y escultural damita, -dice Silvio elevando y bajando las cejas y mirando lascivamente a Leticia.
-¿Es que siempre vas por el mundo metiendote en los cuartos de las chicas? dice Leticia tratando de cubrirse, al ver que su atuendo es bastante revelador.
-¿Te molesta si me siento aquí?, -dice Silvio. Haciendo resonar su profunda voz masculina. Mira vieja, yo vine aquí para evitar que te sigan quitando tus propiedades. Además, te informo que a partir de este momento te has sacado el premio mayor, pues seré tu súper hombre.
- ¿Me puedes dar un minuto para vestirme? Dice Leticia, intentando encontrar una bata para cubrirse. al percatarse de su minúsculo y revelador atuendo, bastante sonrojada.
- Oye tranquila, no es que sea un violador, claro que la vista panorámica de tus atributos bien podría ser un buen factor distractor.- Argumenta Silvio jocoso.
- ¡Silvio!, ¡ya basta!, me haces sonrojar.
- ¡ehy! Que tanto revuelo, si yo soy aquí, el que realmente es la distracción, aseguró Silvio.- Asintiendo y señalándose con una reverencia graciosa.
- Si te soy sincera, no estoy de humor para hablar con nadies, ayer tuve una tarde terrible y amanecí de muy mala leche.-Leticia se pone de pie para retirarse, pero su tarea se ve interrumpida cuando Silvio la sujeta de su mano y tira de ella en su dirección. Tal vez porque ella es así de débil o porque la tomó por sorpresa o porque simplemente era así de débil, pues él la movió sin dificultad alguna.
-¿Cuentame tus problemas, soy muy bueno escuchando?
- A ver ¿Que persona le contaría sus problemas al mejor amigo de su propio problema?.
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A FAVOR DEL AMOR
RomanceUn hombre muy versado es aquel que es muy instruído en varias materias o muchos conocimientos, así es Albert, un hombre bastante alto. ¿Cuánto? 1.97cm. Todo un hombre de letras y artes que vivía holgadamente en una rutina constante, intentando escr...
