Un hombre muy versado es aquel que es muy instruído en varias materias o muchos conocimientos, así es Albert, un hombre bastante alto. ¿Cuánto? 1.97cm. Todo un hombre de letras y artes que vivía holgadamente en una rutina constante, intentando escr...
¿Hola como estas?, espero no tardar mucho para actualizar, la verdad no me gusta andar dando explicaciones ni exageraciones acerca de mi retraso poco usual, pero el tiempo ha sido un poquito despiadado conmigo últimamente. Por ahí alguien me dijo a lo mejor no has estado inspirada. Les aseguro que inspiracion tengo y gracias al divino me acompaña siempre, fueron otros factores más personales y laborales los que me alejaron de este placer infinito. Por cierto, les comento que aún quedan algunos capítulos más, pero en definitiva ya vamos terminando esta loca aventura. Y les doy las gracias por haber acogido mi historia. y para no hacerla tan larga... Aquí tienen un capítulo hecho con mucho cariño para ustedes.
Algunos minutos después de haber solicitado la presencia de Martha la jefa de enfermeras, Clemente se dispone a esperarla en las butacas, frente al counter de informes. Mientras observa en su celular los mensajes entrantes de sus amigos, de pronto, sin hacer mucho esfuerzo retira un objeto que parece haber estado adherido a su celular, lo cual le llama mucho la atención. Lo raro, es que antes no lo había notado.
—¡Mierda! esto es lo que creo, piensa para sus adentros. Luego va hacia un dispensador de la esquina del recibidor de la sala de espera y extrae un vaso descartable, lo llena por lo mitad e introduce el objeto. Después de unos minutos lo saca del interior del vasito y le toma una fotografía y lo vuelve a sumergir en el vaso.
—¡Quien carajos me puso esto en el celular!, ¡claro! ¿cómo no iban a saber todo?, si la mierda me escuchaba todo el tiempo. Yo era el que chuponeaba toda la información—piensa Claudio, pero luego dándole vuelta al asunto, cae el la sospecha que hay más de un micrófono, pues, sólo así cabe la presunción que conozcan cada uno de sus movimientos, de lo contrario cómo podría él tipo que persigue a Albert saber que el saldría a la farmacia, cómo podría haberse enterado que veníamos para acá, cómo no saber del paradero del todos, si nosotros mismos somos quienes le retransmitimos todo.
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—Buenas tardes, me indican que ud me estaba buscando, —dice a sus espaldas una mujer de baja estatura, llamando la atención del ensimismado Clemente.
—¡Oh!, ...sssSi, disculpe, estuve distraído, —comenta Clemente extendiéndole la mano por reflejo a la enfermera. Mi nombre es Clemente, no sé si me recuerde estuve internado aquí hasta hace unos días, verá, tengo necesidad de localizar a su amiga la señorita Lucero.
— ¿Cómo le va Clemente?, Lo recuerdo, yo fui quien asistió al doctor que lo operó y extrajo las balas de su cuerpo, la verdad, es ud un hombre muy fuerte, Clemente. Otro no hubiera sobrevivido una operació así, y lo recuerdo porque a ud. la anestesia no le cogió y tuvieron que hacerle el corte prácticamente despierto.
—No me lo recuerde Señorita, que ya de por si le tengo fobia a los doctores y ahora se extendió a los bisturís. Y dígame, como puedo contactar a la señorita Lucero. Realmente es para una pareja amiga.