Leticia al verse sin dinero, con las tarjetas congeladas, y no poder vender ninguna de sus propiedades porque el proceso de investigación aún se seguía dilatando, empezó a vender algunas joyas que su padre guardaba en la caja de seguridad de su habitación. Con la venta podría vivir holgadamente el mes entero y algo más, necesitaba empezar a trabajar, cosa que en su vida había hecho. Y no se le ocurrió mejor sitio que el bufete de Albert, después de todo, ella era abogada, había estudiado derecho, aunque sólo obtuvo el bachiller y nunca se preocupó por estudiar ninguna maestría ni mucho menos sacar su título de abogada, aún así pensaba que algo podría hacer allí en medio de tantos abogados.
Sólo debía de pensar en la mejor forma de acercarse a Albert, pues como socio mayoritario era quien decidía quienes eran prescindibles, quienes debían de trabajar con él o no. Pues ella sabía que aunque Silvio era socio, con sus 35% era sólo eso, socio minoritario. Quien decidía, hacía y deshacía ahí era Albert. Por eso su padre siempre le había dicho que él era un buen partido, pues es un hombre muy inteligente, además de millonario.
Ahora Leticia sabía que ni siquiera Silvio estaría disponible para ella, pues ambos eran gays. Entonces sólo debía de apelar a la amistad y afecto que Albert siempre sintió por su padre. Además, Leticia ya estaba cansada de sonreír fingiendo que todo estaba perfectamente bien. Por otro lado, estaba medio harta de saber que Albert y Silvio eran pareja, nunca los había visto abrazarse o besarse públicamente. Aunque claro ese día en el depa de Silvio, las imágenes decían que no era normal verlos semi desnudos. Y de alguna manera el morbo hacía querer verlos infraganti en algo palpable. Y pensó que si ella trabajaba en el bufete podría sorprenderlos en sus famosas encerronas en la oficina de Silvio o la de Albert.
De alguna forma Leticia necesitaba vengarse, pues ella se sentía humillada, había estado cerca de Albert muchos largos años mendigando sonrisas, abrazos y el beso que nunca Albert le dió. Ella se preguntaba si eso de ser gay era una especie de enfermedad adquirida o era de nacimiento, Pues si era lo segundo, ni hablar, nunca iba a poder existir esperanzas de ningún indicio de conquista. De lo contrario podría significar que en algún momento Albert pudo sentir algo por alguna mujer, aunque solo hubiera sido un mero impulso.
Esas eran las cosas que ella pensaba últimamente. En eso recordó que cuando años atrás Albert viajó a Francia por una maestría andaba como entusiasmado por una francesa. Eso le dió una ilusión. Pensó que por frustración del destino a lo mejor había enterrado a las mujeres de su vida sentimental para darle paso a los hombres. Luego se dijo que Silvio parecía bisexual, porque ella sabía por boca de su padre que él tenía fama de mujeriego, total sabía que existían este tipo de personas.
- Y que tal si ambos son bisexuales, yo no me molestaría al principio, pero ya luego lo apartaría para mi solita. -Pensaba Leticia.
-ring ring ring
-Bueno, ¿sí?, ¿con quién quiere hablar?.
-¡Sí, ella misma es!.....
-....
- Mmmm... ajá... ya.... mmm.
-¿Mafia?, no entiendo, ¡qué!
-...
- ¿Desde cuando? ...Mmmmm
-...
- Pero si ya está preso.
- ....
-Mire yo no sé de qué kilos de marihuana habla, además mi padre jamás distribuía nada.
- ...
- Sabe que converse con mi abogado-
-....
-okey. okey. .
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A FAVOR DEL AMOR
RomanceUn hombre muy versado es aquel que es muy instruído en varias materias o muchos conocimientos, así es Albert, un hombre bastante alto. ¿Cuánto? 1.97cm. Todo un hombre de letras y artes que vivía holgadamente en una rutina constante, intentando escr...
